lunes, 20 de octubre de 2014

Rompecabezas

El viernes en la noche regresé a casa después de un largo día de trabajo y encontré a mi hija Lara armando un rompecabezas de Hello Kitty de 250 piezas.  Estaba avanzando ya, pero me pidió que la ayudara.  

Los rompecabezas fueron por muchos años mi pasión.  Me generaban horas de entretenimiento individual y en silencio (cosa bastante difícil en mi) y algunos dolores de espalda.  Lo armaba en la mesa del comedor de la casa de mi mami, allá en Manuel A. Fuentes, para luego colocar el mantel encima y la mesa pudiera seguir siendo usada para su propósito.   Cuando terminaba de armarlo, lo contemplaba por un rato y lo dejaba tapado y entero por un par de días, para luego desarmarlo nuevamente y regresarlo a su caja original.

Si bien cuando eran chiquititas, inculqué en ambas la afición del rompecabezas, había habido un periodo de tiempo en que ésta había desaparecido.  No habíamos renovado rompecabezas y ya habíamos regalado aquellos de princesas, Mickey Mouse y Backyardigans que no eran para su edad.

Encontrar espontáneamente a Lara motivada con un rompecabezas me emocionó, así que procedí a ponerme pijama y a trabajar con ella en el mismo.  Empecé a explicarle la importancia de empezar por los bordes planos para tener el marco de todo el rompecabezas y sea mas fácil armar; la clasificación por colores no era necesaria, se la enseñaré con el reto siguiente; y poco a poco concentradas, juntas pero en silencio, terminamos el rompecabezas.  

Como Lara no quería desarmarlo aún y lo había armado sobre el mantel, hicimos un poco de malabares para retirar el mantel y que el rompecabezas cayera sobre la mesa sin desarmarse y poder dejarlo ahí por un día.

Luego recordamos que la Mamama guardaba algunos rompecabezas grandes, así que Lara fue a buscarlos y empezamos a armar uno de mil piezas.  Era tan antiguo el rompecabezas que se trataba de una promoción de los Supermercados "Santa Isabel" , donde la figura era precisamente las góndolas de diversos productos y gente comprando y mirando lo que se vendía, todo en dibujitos.  Un rompecabezas de edición limitada.

Que divertido fue encontrar un dibujo de un "Telepoint" y una señora hablando por teléfono en una caseta.  Se promocionaba también los tristemente célebres fideos Lucchetti, los Carozzi (que recuerdo perfectamente el comercial publicitario pero no el sabor de la pasta); galletas Bartolazo (que no recuerdo haber comido), toallas sanitarias Milady,y Uranio TV.

El rompecabezas reposa en mi mesa, después de haberlo avanzado el sábado y terminado el domingo por la mañana, donde también se motivó Miranda a participar y fue parte de.  Probablemente mañana estaremos al acecho, buscando otro rompecabezas que nos entretenga.

jueves, 18 de septiembre de 2014

El transporte público

Ahora que está de moda hablar, opinar, analizar y discutir los beneficios y/o perjuicios del Corredor Azul, me motiva a comentarles un poco sobre el transporte público, del cual, debo ser honesta, yo no sufro a diario, pues tengo la suerte de no tener que andar de un lado a otro por razones de trabajo y tener un auto que tiene donde quedar seguro al llegar a mi oficina.  

Sin embargo, hace unos cuantos meses, mi esposo decidió volverse usuario, después de muchos años, de nuestro tan venido a menos medio de transporte público; así que voy a contar un poco aquí la experiencia de él en ese tema.

Desgraciadamente no está dentro de su ruta usual la Línea 1 del Metro de Lima, porque de lejos, resulta ser el mejor medio de transporte en esta ciudad, por su calidad, limpieza y puntualidad.  Digamos que le sigue el Metropolitano.

Su experiencia en el Metropolitano en general ha sido buena.  Tenemos una estación a 4 cuadras de la casa y cuando le toca ir a visitar algunos clientes que tienen una estación cerca, elige esta opción y va feliz por el mundo.  No ha tenido ninguna experiencia de tener cerca o ver a algún depravado atentando contra la moral o el pudor de alguna ingenua pasajera; tampoco le ha tocado quedarse parado dentro del bus por una falla técnica o una instrucción mal dada al chófer que pudiera haberle causado algún calentamiento de sangre.  Sin embargo, otra ha sido su experiencia en las llamadas "combis", sin duda el peor medio de transporte público, no solo por la calidad de sus unidades sino por el nivel de educación de chófer y cobrador y aquí va la anécdota.

Mi amado esposo decidió tomar una combi en el cruce de Rosa Toro con la Av. Javier Prado para bajarse en el cruce de la Vía Expresa con la Av. Javier Prado y hacer trasbordo con el Metropolitano.   Hacía muchos años que no subía a una combi y pensó que no podía ser tan terrible.  Subió a la combi, que aún tenía algunos sitios libres, y decidió acomodarse en lo que había.  Primer problema, era físicamente imposible que sus piernas entraran (ojo dijo entraran, no digo que entraran cómodamente), en el espacio libre entre el lugar donde se sentaba y el asiento de adelante.  Es cierto que mi esposo tiene buena talla, pero tampoco es un hombre de dos metros de piernas inmensas.  Simplemente no entraban.  Tuvo que sentarse de a lado, con las piernas apretadas hacia el lado derecho, chocando rodilla con rodilla, en una coqueta posición no precisamente masculina, pero que le permitía al menos entrar en el asiento.  La combi avanzaba por su ruta habitual y tan solo unos metros mas allá, en el cruce con la Av. Aviación subió una señora descontrolada que decía al aire, suponemos al cobrador, que porqué le decía loca, que porqué la insultaba;  el cobrador estaba jalando gente fuera de la combi, pero en el instante en que subió la señora le empezó a jalar el pelo y darle manazos frenéticamente, ante el desconcierto de mi esposo y supongo que de varias personas mas, pero con una risa constante del cobrador.  Cuando se bajó la señora unas cuadras mas adelante, la gente preguntaba al cobrador que porqué se reía que alteraba mas a la señora, pero éste muerto de risa comentaba que la señora era una loca y que siempre que subía le pegaba. Cabe decir que la pinta del cobrador, y no quiero sonar prejuiciosa pero no hay forma de describirlo mejor, era la de un hombre fugado en ese instante de un penal de alta seguridad.  Miedo daba de seguro.

Cuadras mas adelante, el cobrador hacía su labor de "jalador" por la ventana de la combi, cuando un peatón lo identifica y empieza a insultarlo profusamente, logra abrir la escotilla de la combi y le mete un manazo en la cabeza.  Mi esposo cada vez mas desconcertado con lo que veía.  Al parecer ese peatón se la debía.

Y esa es la ley de la selva de nuestro transporte público...  me da igual corredor azul, verde o rosa, pero de que necesitamos una reforma del transporte, creo que está fuera de discusión.

viernes, 27 de junio de 2014

Hace calor aquí, no?

Les cuento algunas situaciones en las que me encuentro para ver si juntos encontramos la respuesta de lo que me está pasando.

Situación 1:  Es el mes de junio, es tradicionalmente invierno en Lima, pero el clima, nada definido, en ningún caso permite el uso de abrigos; una ligera chompita que te cubre pero no te sofoca, es la solución.  Hemos corrido toda la mañana para salir a las 7 am rumbo al colegio con las chicas.  Brrr está todo nublado, me pongo la chompita ligera encima, bajo al sótano para sacar el auto, cinturón de seguridad, aire acondicionado prendido con desesperación, salgo con el auto y en la esquina ya quiero morir del calor.  Agobiada y desesperada pongo luces de emergencia, freno, me saco el cinturón de seguridad, me quito la chompa y la lanzo por los aires, me abrocho el cinturón nuevamente, retiro las luces de emergencia y continúo mi ruta.

Situación 2:  Es el mes de junio, tradicionalmente invierno en Lima.  Dicen que estamos con fenónemo del niño, así que no hay que abrigarse mucho.  Me pondré una de mis blusitas delgadas de manga larga, la chompita no será necesaria pero por si acaso la meto a la cartera.  Llego a la oficina y prendo el aire acondicionado.  Me empiezan a incomodar las mangas largas, pero este modelo no permite que las mangas sean dobladas.  Mmm.. Que calor!  Que tal fenómeno del niño.  Pero no entiendo porque todos tienen sus chompitas puestas.  Prendan el aire, este ambiente está caliente.  Qué resina!  Que haces con una chompa gruesa? Empiezo a sudar de tan solo verte.  Medio día en mi casa, retiro la hermosa blusa de manga larga y la canjeo por cualquier prenda manga tres cuartos.  Llego a la oficina chaposa.

Situación 3:  Hora de dormir.  Me pongo mi pijama de algodón delgado pero de manga larga, al fin y al cabo es invierno.  Una hora después me disfrazo cambiando la manga larga por la parte de arriba de un pijama de verano.  Esto está mejor.   Mmm no, hace frío, mejor me tapo.  A quien se le ocurrió poner plumón en la cama! Si estamos con fenómeno del niño! Hay que lanzarlo a un lado.  Arturo inmutable me ayuda a lanzar el plumón, rescata el cubrecama y continúa mirando videos en youtube.  El cubrecama es inncesario, me da calor.  Sacaré una pierna fuera del cubrecama y la otra la dejo dentro.   Mejor saco las dos piernas y remango el pantalón, creo que tengo pijamas capri que serían mejor,  me lo cambio.  Arturo me pide que le rasque la espalda pero eso implica que esté apoyado encima mío! Que calor mi amor! Tu pelo me da calor ponte a un lado y yo me estiro y te rasco el brazo que también te gusta. Que caliente estás! No estás muy abrigado?  Noooo! Cucharita no! Me da calor.  Yo sé que siempre te he rogado por dormir en cucharita, pero no si hay fenómeno del niño!  Ya me dormí.  Arrimé a Arturo.  Son las 3 am.  Me despierto sudando,  pongo un pie, sin medias por supuesto, en el piso frío.  Esto me ayuda a enfriarme.  Me destapo por completo, sigo durmiendo.

Situación 4:  Viajo a Bogotá.  Aquí hace frío, eso dice el Weather Channel. Tengo que llevar un abrigo.   Hora de salir a la reunión.  Creo que el abrigo es demasiado.  Llevaré la chompita.  Felizmente traje la khaki que combina con esta ropa.  Hay que caminar dos cuadras para llegar a la oficina.  Que calor caminando no?  En esta ciudad todos son friolentos, no entiendo que hacen tan abrigados.  Llego a la reunión, saludo y se pone seria la cosa. Pero hace calor.  Me quito el pañuelo y lo meto en la cartera, sigo concentrada en el informe.  Me quito la chompita.  Me dieron un café y eso da calor.  La guardo en la cartera.  Sigo concentrada en el informe.  Este informe me puede ayudar.  Lo uso de abanico y sonrío.  Bigotes de sudor presiento que asoman en mi cara.  Sonrío y me limpio, abanico con mas fuerza.  Pregunto ante el público impávido a la oleada de calor que invade Bogotá, que suban el aire acondicionado.  Yo creo que no funciona.  El informe arrugado me sigue abanicando.  Cambio de abogado, aprovecho para ir al baño.  Me olvidé el desodorante en este viaje, no tuve tiempo de comprar ninguno, tradicionalmente eso no ha sido un problema para mi, pero estoy nerviosa porque siento que sudo.  Me meto al baño.  Me quito la blusa y me lavo las axilas por si acaso. Me pongo agua helada en las sienes. Me seco, me visto de nuevo.  Sonrío y voy para la reunión.   Sigue sin funcionar el aire acondicionado.  Pido que abran la ventana.  Ufff esto si está bueno.  Me paro al lado de la ventana abierta y el informe me sigue abanicando mientras me lo relatan en vivo y hago preguntas para distraerme de este clima tropical.

¿Qué me está pasando?  

Tengo 44 años y me queda un ovario.  En teoría éste funciona con intensidad.  Se habrá cansado?  Será que me llegó la menopausia???  Mi doctor me dijo que me preocupe a partir de los 45 años, pero yo ya estoy preocupada!!! Para variar, mi amiga Mónica, 3 años mayor que yo, glamorosa, luce blusas de manga larga sin el menor síntoma de calor intenso.  Mi amiga Maritza tendrá que comprender que no podré usar pañuelos esta temporada aunque se vean bonitos.

¿Mal humor?  No Adri, yo me siento igual que siempre.  Sólo tengo un calor intenso.  No entiendo a este valet parking, porqué se demoran en traer tu auto Moni, hace mucho calor aquí.  No Adri ya te dije que no tengo mal humor.  Señor, le estoy hablando, me puede explicar que hace esta niña corriendo por todo el sótano con la llave del auto en la mano.  Cómo que buscando el auto? No sabe la numeración? No se la ha aprendido? No pueden aprendérsela mientras están ahí parados?  Porqué nos tiene persiguiéndola por todo el sótano?  Que puedo esperar aquí mismo sin correr por el sótano, pero quiero el auto rápido. Señor no se da cuenta que hace calor???? Dios mío, todo súper en este evento menos el valet parking.  Encima le hablo y no hace caso.  No Adri, que solo tengo calor, nada de mal humor.  El Chino en su auto, él ya tiene su auto! Con aire acondicionado.  Adri, Mónica, me voy con el Chino. No, no las abandono.  Pero si no me voy en este instante voy a terminar caminando en sostén por todo el estacionamiento.  Ya sé que me vería la oficina entera, no es lo mas apropiado.  Mejor me voy con el Chino.  Chino abre la puertaaaaa, como prendo el aire??? Ay Dios mío, me empezó la menopausia.  No Chinito, nada de mal humor felizmente, sólo tengo calor.

Si.  Claro.  Voy a sacar cita con el ginecólogo.

jueves, 19 de junio de 2014

¿Qué pasó con la seguridad en Colombia?

Hace un tiempo, cuando vine para Bogotá escribí el post Me gusta Bogotá, donde comentaba la inseguridad que me causaba el exceso de seguridad en los hoteles y aeropuertos.

Mi experiencia en el aeropuerto anoche, pone en tela de juicio todas mis apreciaciones.

Llegué en un vuelo de LAN a las 10:00 p.m. ayer, 18 de junio de 2014, a la ciudad de Bogotá, al renovado aeropuerto El Dorado.  Esperamos escasos minutos dentro del avión a que estuviera habilitada la puerta donde bajaríamos, ya que llegamos unos minutos antes del tiempo programado.  Bajamos rápidamente sin mayor demora y junto con un amigo de la oficina que encontré en el avión, empezamos a caminar raudamente y de manera automática, siguiendo a las personas que iban delante, por el camino que estaba habilitado.  No recuerdo en ningún momento haber tenido la alternativa de ir por uno u otro camino y que ello me hubiera detenido unos momentos para tomar una decisión.  Simplemente caminé, conversando, naturalmente, sin preocupación, esperando que la ruta me derive donde debía ir, migraciones y recojo de equipaje.

El camino no fue corto, pero, entretenida, seguí caminando hasta que llegué a la zona de recojo de maletas.  Muchas bandas giraban, algunas con maletas, otras con gente alrededor, pero en ninguna encontraba la referencia al vuelo que acababa de llegar de Lima.  De hecho, todos hacían referencia a vuelos nacionales, lo que me sorprendió, por lo que decidimos buscar a algún trabajador del aeropuerto que nos pudiera dar orientación.

Grande fue la sorpresa cuando al acercarnos encontramos un grupo como de 20 personas que, igual de perdidos como nosotros, buscaban una explicación sobre donde recoger maletas.  El personal del aeropuerto estaba absolutamente desconcertado.  Habíamos llegado de manera directa y sin ningún control ni seguridad en el camino, a la zona de vuelos nacionales, donde no hay que pasar por Migraciones y puedes salir libremente sin mirar a nadie.    Nos pedían que por favor no nos moviéramos, que teníamos que ir a Internacionales, que alguien vendría a llevarnos y no se explicaban como habíamos acabado ahí.

Lo cierto es que 20 personas no conformaban todo el vuelo LAN en el que vine.  De seguro hubo un buen número de personas que al no tener equipaje, habrá salido automáticamente del aeropuerto sin haber pasado por Migraciones, sin que nadie haya revisado su equipaje, ni la seguridad del mismo, sin que nadie siquiera le haya dirigido una mirada.  Estoy segura de eso porque al menos visualmente tenía ubicada a 4 personas que venían cerca de mi asiento.  Dichas personas salieron antes que yo del avión y caminaron por delante y yo los seguía.  Ninguno de ellos estaba en el grupo de perdidos en el que yo me encontraba.  De hecho me hubiera pasado a mi de no ser porque decidí registrar mi equipaje.

Tuvimos que regresar, dirigidos por una señorita, a la zona internacional, caminando bastante hasta llegar a Migraciones.  Nadie nos dio una explicación.  Creo que nadie ahí la tenía y probablemente esta anécdota no se eleve a quien debe investigar y tomar medidas de remedio.

Este hecho es muy serio.  Ha entrado a Colombia un grupo de personas sin ningún tipo de registro de ingreso, sin revisión de sus maletas.  Podrían haber pasado drogas y nadie se habría enterado, podría ser algún requisitoriado que quería esconderse, tampoco lo sabrán. Es una falla de seguridad tremenda, que me hace levantar suspicacias.  Sobre todo porque hace unos días salió una denuncia en el Perú de extranjeros que entran al pais sin registrarse ayudados por una mafia interna.  
Pueden verlo aquí  https://www.youtube.com/watch?v=a2TBga-lHrA}

Me pregunto si en el Aeropuerto El Dorado no estará pasando algo semejante.  Me cuesta mucho creer que esto no haya sido adrede y se trate solo de un tremendo descuido.

Finalmente, llegamos a Migraciones, pasamos por ahí sin problema, no hubo nadie haciéndonos preguntas, mostrando preocupación por lo sucedido, tratando de tener la mayor cantidad de información para investigar.  No pasó nada.  

Eso sí.  Al llegar al hotel, si me olió un perrito policía.



domingo, 15 de junio de 2014

El Puente Brooklyn

Atravesar caminando o en bicicleta el puente de Brooklyn es algo que uno no debe dejar de hacer si visita Nueva York.

Ese domingo nos levantamos temprano, tomamos nuestro desayuno y caminamos a la estación de metro mas cercana para llegar a la estación de Wall Street que nos quedaba cerca para empezar la caminata.

Encontramos casi en la entrada del puente a un grupo de músicos y bailarines callejeros rodeados por mucha gente curiosa obligada a darles propina, el mismo grupo que hace un año vi en el mismo lugar engatusando a turistas para obtener al menos US$ 20.00 de cada uno.

Y empezó el recorrido, caminando tranquilamente bajo el sol de una mañana de mayo, mucha gente acompañándonos en el recorrido, bicicletas andando raudamente, hasta que nos detuvimos a mirar algo que nos llamó la atención.  Habían cientos de candados colgando en distintas partes del puente. Traté de buscar alguna explicación pero no la encontré en el lugar, fue después que encontré la historia...  Se trata de una romántica costumbre, la de poner un candado en el puente y lanzar la llave representando el amor eterno.  Dicen que esto viene de la la novela  ‘Tres metros sobre el cielo’, del escritor italiano Federico Moccia.  Esta novela se llevó al cine en Italia y en España, difundiéndose la costumbre que pasó del puente a italiano al puente de Brooklyn y probablemente a otros mas.

Aquí una fotito...


El día del padre...

Fotos, poemas, recuerdos y lindas dedicatorias a sus padres, es el común denominador el día de hoy en facebook.  

Yo no tengo ni una sola foto con mi padre, menos me inspira un poema o una dedicatoria; tengo un solo recuerdo de él, una llamada telefónica cuando tenía 9 años, una conversación extraña con un perfecto desconocido, a través de una fría línea telefónica, donde en mi inocencia de niña, completamente confundida, sin entender pero sin cuestionar, le conté detalles irrelevantes de la nueva amiga que había hecho en el colegio.

Mis días del padre, siempre estuvieron dedicados a mis tíos.  Las manualidades que en el colegio se preparaban en esta fecha, tenían por destinatario a mi Papá Mimo, mi padrino Edmundo, quien siempre fue, pese a que se fue a vivir lejos cuando tenía 12 años, a quien llamé Papi.  Con él tengo recuerdos de algunas actuaciones en el colegio en el que fue invitado.  Con él tengo el recuerdo de darle una llamada molesta con mi mami por haberme castigado y escuchar el timbre 15 minutos después, recogiéndome de casa para llevarme a la suya y diciéndole a mi mami que me criaba como sargento.  El ya nos dejó, ya no puedo llamarlo a saludar, solo pensar en él con cariño y con amor. También me fue costumbre darle una llamada temprano a mi tío Polo y a mi tío Walter y darles saludos cariñosos por el día que celebrarían.  Hoy no será la excepción.

Pero en esencia, siempre fuímos mi mami y yo, después de los saludos rigorosos, el día del padre se convertía en un día cualquiera, de largas horas en pijama, echadas en la cama viendo algún programa de televisión, compartiendo algún crucigrama, buscando organizarnos con anticipación para pedir algún alimento por teléfono antes que las líneas se saturaran por este día y en definitiva, un día de no almorzar fuera, para evitar multitudes y mala atención.

Pero hace más de 9 años que el Día del Padre tiene sentido nuevamente.  Ahora tengo por quien preocuparme en ese día, a quien comprarle un regalito o planear un engreimiento  a quien darle un beso al despertar y un fuerte abrazo por este día, con quien compartir la complicidad de la manualidad escolar y verlas esperar con ilusión el momento de entregarle su regalo, fabricado con tanto amor.  

Así es, mi día del Padre es para mi esposo, el mejor padre que existe en el universo.  Dedicado, desde el primer día, comprometido e involucrado, afectuoso, cariñoso, gracioso, bromista.  El mejor compañero que jamás pensé encontraría, siempre juntos de la mano, llenándonos de orgullo por los logros de nuestras hijas.  A través suyo aprendí lo que realmente significa ser un padre.  Cada gesto de cariño me significa la vida y la máxima alegría de haber conseguido para mis hijas, lo que yo no pude tener.

El Día del Padre para mi, es el Día de mi Esposo.  Pondré una foto de él en facebook, a él le dedico estas líneas.  Te amo papito.

viernes, 30 de mayo de 2014

Alimentación Neoyorkina

Algo que no me deja de sorprender de la ciudad de Manhattan es la cantidad de restaurants que puedes encontrar por metro cuadrado, restaurants de todo tipo de comida que te puedas imaginar, de diferentes tamaños, formatos, sencillos, medianos, elegantes, de todo.

Este no fue un viaje gourmet ni mucho menos.  A diferencia de muchos viajeros a Nueva York que van con la lista de restaurants recomendados, esa no era nuestra intención en absoluto. El foco era recorrer y aplanar las calles y de paso alimentarnos.  De acuerdo con ello, nuestras experiencias culinarias en este viaje fueron variopintas.

El primer día después de habernos instalado y con mucha hambre y cansancio, caminamos sin rumbo fijo en búsqueda de algo que nos pareciera decente a escasas cuadras del departamento y entramos a un restaurant que se llamaba "Galaxy", simplón, nada elegante, muy limpio y con la vía láctea colgando del techo para hacer honor a su nombre.  Atendido por latinos, el español predominaba en el lugar y tenía una carta larga y variada carta que permitió que unos pidieran pasta y otros hamburguesas.  La verdad que no estuvieron nada mal los ravioles de queso que elegí, pero es el típico restaurant que hubiera pasado al olvido si no fuera por mi buena memoria.

Ese mismo día por la noche, optamos por algo conocido, el Hard Rock Café de Times Square.  la verdad que muy bonito el inmenso local y las hamburguesas que ingerimos estaban bastante bien.

Pasamos también por el típico y conocido Olive Garden, tanto en Times Square como en alguna ciudad de Virginia.  Estuvo bastante bien y la reina de la carta fue la sopa Tuscana, que era verdaderamente buena.

Ruby Tuesday fue otra opción, Carmines, un buen lugar de pastas con excelente relación precio/calidad, algún restaurant italiano cerca de Central Park, cafeterías de museos, entre otros, fueron nuestros típicos lugares de alimentación; outback y long horn, market boston  fueron nuestras opciones, bien gringo el local, con atención personal.  fue pero hay una estrella digna de mención:  Shake Schack.

Shake Schack es un sitio de hamburguesas que tiene varios locales, pero en Manhattan está ubicado en la esquina de la 8th Av con 48th St.   Digamos que como local no vale nada, el Fridays resulta ser un restaurant lujoso a su lado, es una mezcla entre Mc Donalds y Bembos, pero la calidad de sus hamburguesas no tiene comparación con ninguna otra que haya probado en mi vida.



Sus hamburguesas son hechas de carne angus, el tamaño perfecto que puedes comer sin cubiertos, agarrándola con la mano, con alguna salsa deliciosa, en versión doble.  Simplemente el extásis.  Coincidencia absoluta entre los cuatro que era la mejor hamburguesa del mundo mundial.  Tanto así que tres de nuestras comidas fueron en este sitip, haciendo colita, peleando por un sitio libre, compartiendo mesa, esperando que vibre (shake!) el aparatito que te dan para la espera, para recibir esta gloriosa "Double Shake Schack Burguer sin tomate ni pepinillo". Absolutamente recomendable!!!
No dejen de probarla se los pido por favor.  Tan majestuosas que vale la pena el rollito de mas y la semana extra de dieta que tengo que tener en estos momentos.

Si la prueban, me lo cuentan por favor!  

Y OJO, también hay en Washington DC y en Miami!!!

martes, 27 de mayo de 2014

El mini depa de Nueva York

Planeé con mucha dedicación y entusiasmo nuestras vacaciones de mayo en familia.  Habíamos decidido ir a Nueva York y Washington DC, con una parada intermedia en Philadelphia.  No podía mas con la ilusión!

Empecé planeando el hospedaje en Nueva York.  No quería irme muy lejos del centro de Manhattan, pero no encontraba precios de hoteles razonables, realmente de terror; así que por recomendación de una amiga empecé a navegar en airbnb.com a la búsqueda de un departamento que cumpla con las tres B (bueno, bonito y barato).  

Después de una buena mareada, ante la cantidad de opciones que te brinda dicha web, opté finalmente por un departamento, que según se promocionaba, estaba a "walking distance" de Times Square.  

La dirección exacta la recibes una vez que has hecho la reserva y has pagado y bueno, mi elección quedaba en la Calle 48 con la avenida 9na, en el barrio de Hell's Kitchen, así que faltando poco tiempo, nos metimos a navegar a la maravilla de web que es google earth y pude ver hasta la puerta del edificio al que iba.  Un típico edificio antiguo neoyorkino en zona clasemediera.

Las coordinaciones con el propietario sin ningún contratiempo.  Aceptó que entráramos al depa al medio día en lugar de a las 3.  En el depa me esperaría Pablo, quien estaba a cargo de la limpieza del mismo y me daría las llaves y las indicaciones del caso.

Llegamos al depa y reconocimos inmediatamente la calle y el edificio.  El depa realmente chiquito, un solo ambiente, que contaba con todo lo necesario, pero en un área pequeña, un tanto claustrofóbica.  El edificio de escaleras crujientes, ascensor viejo pero con certificados de mantenimiento que te dan tranquilidad.  Teníamos cocina, refri, microondas, cafetera que no usamos, y tostadora que requería que dejes el dedo apretando el botón para que las tostadas se hagan.  Era para 4 pero sólo tenía 3 tazas, aunque si 4 copas de vino.  Había que lavar, secar y guardar porque no había espacio alguno para que los platos se orearan.  La cama de dos plazas cómoda, el sofá cama no tanto, la conexión a internet muy rápida y el aire acondicionado funcionaba perfectamente.  La ubicación no podía ser mejor, restaurants y deli shops por todo lado, Times Square a 4 cuadras, y a dos cuadras la estación de metro mas cercana.  

El día anterior a nuestro arribo, José, el propietario, me pidió que no dijéramos en el edificio que habíamos arrendado el depa, pues habían habido recientemente, quejas en la tv y comentarios negativos sobre este estilo de arrendamiento, así que me pidió discreción y cumplir estrictamente con las normas de convivencia del edificio, lo que acepté, aunque un tanto incómoda, al fin y al cabo habíamos arrendado legalmente dicho depa y tampoco era poco dinero el que pagábamos.

Estábamos ya un par de días instalados y mis hijas y yo habíamos salido a pasear mientras mi esposo se quedaba trabajando en el depa.  Una persona debía llevar un encargo, de lo que advertí a mi esposo.  Tocaron el timbre y bajó Arturo a recoger el encargo, pero cuando subió, despistado como es él, abrió con nuestra llave la puerta de un departamento que se encontraba justo terminando de subir las escaleras.  Se sorprendió al ver un mobiliario distinto y un poco confundido subió un piso adicional creyendo que se había equivocado de piso y así procedió a abrir, efectivamente, otro departamento, pero esta vez el mismo no estaba vacío, una pareja se encontraba en mañanera efervescencia amatoria, en el momento en que este peruano les abrió la puerta de par en par.  Comprenderán que esta vez la sorpresa de Arturo fue mayúscula, que solo atinó a gritar Oh my God!! Y salir corriendo, esta vez al departamento correcto.

¡¡¡Increíble que la llave le hiciera al menos a tres departamentos del edificio!!!

Al otro día, mi buen amigo Lucho venía a buscarnos para pasear, pero omití involuntariamente el darle el número de depa, por lo que se las agenció para entrar al edificio y preguntó a quien vio por el departamento que se alquilaba, hasta que escuchó nuestras voces a través de la puerta y nos encontró al fin.

Era nuestro último día en Nueva York cuando unos golpes a la puerta nos despertaron, abrimos y nos encontramos con unos oficiales, cuatro para ser exacta, que según pude entender eran seguridad del edificio y seguridad de la ciudad (serenazgo gringo???). Nos empezaron a interrogar ante algunas quejas de los vecinos y querían saber si habíamos alquilado el departamento y demás.  Mentí deliberadamente y negué haber arrendado nada y se fueron.  

Molesta por el fastidio de haber tenido que mentir por cubrir al dueño, me metí a la ducha a relajarme cuando me pareció vislumbrar un indeseado perfil que no podía enfocar apropiadamente debido a mi miopía.  Pero mis impulsos y terrores me hicieron reaccionar inmediatamente y pegué un grito y de un brinco salí desesperada del baño, pidiéndole ayuda a mi príncipe, quien me confirmó mi terror, una cucaracha neoyorkina, bien muertecita, yacía en la tina.  

Esa fue la cerezita del pastel... Ni la llave maestra, ni los calatos ni la policía me espantan tanto como una cucaracha, quería tomar un hotel y salir corriendo del sitio, empecé a navegar por internet frenéticamente hasta que respiré profundo y recordando que era mi última noche, tomé a mis hijas y mi cartera, y salí a caminar y hacer un poco de compras, solo para aliviar las penas...

domingo, 27 de abril de 2014

El Mundial y las Figuritas

Ya viene el Mundial de Fútbol y eso me tiene muy emocionada.  Es la única temporada en que le agarro gusto al fútbol, lo disfruto y me entretiene.  Me gusta seguir de cerca cada partido, aprender los nombres de los jugadores, ir viendo como se van cerrando las llaves y acercándose a los finalistas, mucho entusiasmo en general, pese a que Perú no es parte de la fiesta.

Este año el espíritu empecé a formarlo llenando mi álbum de figuritas del mundial.

Y este entretenimiento, nada barato por cierto, acerca niños y adultos, manteniendo a través de los años el "yala" y "nola".

Recuerdo cuando era niña, siempre fanática de los álbumes,  al tanto de cual salía para pedirle a mi mami que lo compre y empezar con toda la historia del llenado.  En esa época la cosa era mas compleja.  Tenía que acomodarme en la mesa del comedor con mi álbum, mis figuritas y mi goma blanca, para pegar una a una del borde superior en la casilla que correspondía; sólo en el borde superior porque al levantar la figurita habían leyendas con explicaciones de lo que cada cromo traía consigo.  Hasta que salieron las figuritas autoadhesivas ¡Toda una revolución!

Mi primer  álbum autoadhesivo fue el de Sarah Kay, no sé si las contemporáneas la recordarán, pero es una muñequita que solo vi en stickers, de colores pasteles, con sombreritos grandes e inflados que amarraban al cuello y ropita de aldeana con mandiles, al mejor estilo de la Familia Ingalls.  Siguió el de "Love is..."  ¿Recuerdan a esos muñequitos calatitos hombre y mujer? Siempre traían mensajes sobre lo que era el amor.

En esa época llenar un álbum costaba mucho esfuerzo.  Mi mami me compraba figuritas y me daba propinas que usaba enteramente para ese propósito.  Corría al kiosko de la Av. Petit Thouars para, en el mejor de los casos, comprar 5 paquetitos.  El llenado era lento y tortuoso.  Te pasabas recreos enteros en el colegio deambulando con tus repetidas para intercambiar con tus amigos.  Tengo clarísima la imagen, sentada en el piso, cerca a una gran pared de arbustos que separaba un patio de otro, con las piernas cruzadas como indio, y la gente que se movía de un lado a otro para hacer el cambio.  Una por una, dos, por dos, tres por tres.  Ninguna posibilidad de que te entreguen todas las que te faltan sin entregar igual número a cambio.

Tampoco existían los negocios colaterales (o al menos nunca me enteré).  Nunca tuve la posibilidad de ir al mercado cercano o al mismo kiosko a comprar a mayor precio las figuritas que me faltaban.  O quizás mi mami no me abría esa posibilidad... Acaba de surgirme la duda.   Lo que recuerdo claramente es que podías ir a Editorial Navarrete a comprar esas últimas difíciles de conseguir.

Hoy de adulta y con mayor poder adquisitivo, quiero llenar el álbum en una.  Compro un paquetón con 100 sobres en una sola y 50 sobres más para procurar llenar el álbum rápido, mando al mercadito con mi lista a comprar las faltantes y aplico el intercambio electrónico por facebook, fijando encuentros en el colegio de las chicas para entregar os sobres pre armados con todas las faltantes.

La verdad es que yo si disfruté mucho tener mayor capacidad adquisitiva que la que tenía de niña para armar el álbum rápido.  Para otros ya no es lo mismo, lo mejor era sufrir desgarradoramente para conseguir cada cromo faltante.

Sea lo que sea... Ya viene el Mundial y habrá que organizar reuniones con futboleros para ver el fútbol en mancha, habrá que robarle horas al trabajo para ver algunos partidos en horas incómodas, habrá que sacar vacaciones si hay algún partido interesante que no quieres correr el riesgo de perderlo  y habrá que participar en alguna polla organizada (para los españoles, no es lo que piensan, se trata de apostar por resultados y equipos), donde participo por supuesto con mis preferencias y no necesariamente con la razón y por supuesto, habrá que envidiar a aquellos que se van para Brasil a disfrutar de este espectáculo.

Que empiece ya!!!

jueves, 3 de abril de 2014

Diferencia de Generaciones

El otro día arreglaba el hermoso mueble blanco que mandé a hacer para mi salita de televisión, cuando me topé con un antiguo álbum de fotos con recuerdos de un simpático viaje que hice con mi amiga Elika.

Empecé a mirar con nostalgia aquellas fotos, tratando de obtener objetividad frente a a los recuerdos que ellas me evocaban, cuando me fue evidente lo malas que eran todas. No solo era ese color tan opaco que tenían, quizás desteñido con los años, sino que en muchos casos, presentaba partes oscuras, evidencia de mi dedo colocado en el flash a la hora de tomar la foto.

Recordando la visita al zoológico que hicimos en dicha oportunidad, encontré una foto donde pretendía retratar a un homogéneo grupo de ratoncitos sobre un tronco, probablemente artificial, descansando uno sobre otro.  Pero lo peculiar de la foto era que todos los ratones estaban de espalda.  No retraté una sola cara de ratón ni un solo bigote.  Solo varios pequeños traseros, todos de color marrón con blanco, con sus colitas colgando del tronco, arrinconados en una esquina de la foto, con un cierto brillo, probablemente producido por el impacto del flash sobre el vidrio que cubría el espacio de los ratones y una zona oscura en la otra esquina.  Detrás de la foto, escribí, para quienes no le quedaba claro, "un montón de ratones".

Me empecé a reir ruidosamente ante la mala foto que tenía delante, cuando se acercó con curiosidad una de mis hijas a preguntarme que pasaba.  Le enseñé la foto tan mala, sin parar de reir, comentándole de lo sorprendente que tomara y sobre todo guardara, fotos de esa calidad.  Mi hija observó la foto con curiosidad, observando los detalles de la misma y probablemente llegando a la misma conclusión que yo.  Sin embargo a ella le surgía una mayor interrogante.  Mami, me dijo, si la foto te salió tan mal, ¿porqué no la borraste?

¡Plop! Clara evidencia de lo que era la fotografía en 1984 versus la fotografía en el 2014.

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