domingo, 25 de marzo de 2012

¿Dónde estás Miguel de Almería?

Hace muchísimos años tuve la oportunidad de participar en una experiencia de intercambio cultural en España.  En ese año, 1996, yo era Jefa de Práctica en un curso en la Universidad de Lima y tomé esta oportunidad que se me presentó y fui a dictar un par de clases a la Universidad de Murcia.

Debo decir que de experiencia profesional ésta tuvo nada o muy poco, pero si fue una experiencia personal que enriqueció mi vida y que la recuerdo permanentente como si fuera ayer.

Era la primera vez que viajaba sola, completamente sola, a Europa, por dos meses enteros.  Aunque había planeado mochilear por Europa y llegar a varias ciudades donde tenía conocidos, en Murcia, donde sería mi centro de operaciones por el primer mes, no tenía absolutamente a nadie conocido.

Viajé llena de expectativas y convencida que sería una linda experiencia para mi, pero el primer día al sentirme sola y perdida, considerando que soy un animal sociable por naturaleza, me empezó a entrar cierta angustia.  Pero duró muy poco, porque me tropecé con 4 ángeles españoles, que me adoptaron y me hicieron la vida muy feliz.

Los conocí por iniciativa mía pero por una acogida sincera y maravillosa que ellos me dieron.  Estaba yo en el comedor del Colegio Mayor Azarbe, donde me hospedaba, terminando mi almuerzo, al otro día en que llegué, recuperada de los cambios de horario.  Casi no había gente en el comedor y en la misma mesa que yo unos espacios mas allá, estaban estos 4 chicos, me acerqué a preguntarles donde podía conseguir un café, explicándoles que hacía yo ahí y ellos se miraron entre si y me ofrecieron el mejor café del Colegio, era el que ellos preparaban en su habitación con su propia cafetera y desde ese momento, fuímos los mas entrañables amigos.

Ellos estaban estudiando y de hecho se encontraban en época de exámenes, pero hacíamos todas las comidas juntos y compartíamos un momento de café antes de que se dedicaran a lo suyo.  Me esperaban o me buscaban saliendo de la universidad.  Realmente son ellos los que me hicieron sentir como en casa.

Siento que creamos un intrañable vínculo roto por la distancia y la falta de recursos tecnológicos que teníamos al alcance en esos tiempos, pero yo nunca los he sacado de mi mente ni de mi corazón.  Recuerdo perfectamente a Miguel, el Sensible, Alfonso, el Alegre, Roberto, el Juicioso y Fernando, el Salido.  Cada uno con una personalidad distinta.  Simpáticos, acogedores y cariñosos. 

Previo a mi partida de Murcia, ya para siempre, me organizaron una despedida ese fin de semana y nos fuímos de marcha, junto con Malika, una simpática chica francesa que estaba aprendiendo español en Murcia, y a quien tampoco he vuelto a ver. Me compraron una torta divina y me regalaron una foto de los 4 dedicada y enmarcada, que todavía la conservo.  Bailamos bakalao hasta la madrugada de disco en disco.  La despedida en la estación fue muy emotiva y recuerdo haber llorado como si los conociera de toda la vida.

Hace poco entró a mi blog un chico que comentó algún post mío preguntando si era yo aquella chica de Murcia y firmó como Miguel de Almería.  Le respondí inmediatamente diciéndole que era yo.  Pero no ha vuelto a escribir.  Ojalá que leas esto y te quede claro que sí soy yo y me contactes Miguel de Almería.   Me hace mucha ilusión retomar contacto contigo y con los otros loquitos.  Nunca los olvidé.  Siempre están presentes.

jueves, 22 de marzo de 2012

Las mujeres y el Poder

El otro día discutía con mi amigo Dennis, en la oficina, sobre las mujeres y su relación con el poder y llegamos a varias reflexiones interesantes.

Dennis afirmaba que las mujeres usábamos nuestros atributos femeninos a favor nuestro en el ejercicio de nuestra profesión.  No se malentienda.  No era una crítica ni se trataba de inferir que el uso era extremo e indebido, pero... seamos honestas... quienes no hemos coqueteado y sonreído en un momento clave de una negociación y/o un trámite.  La que no lo haya hecho, que tire la primera piedra!  Y sí pues... es cierto, tenemos alguna ventaja frente a los hombres y seríamos idiotas si no la capitalizáramos y la usáramos para bien.  Claro, todo esto supone de antemano encontrarnos dentro de un contexto donde en el mundo profesional te encuentras sobretodo rodeada de hombres y pues, es a ellos a quienes le dedicas esa sonrisa.  ¿Pero que pasa cuando nos topamos al frente con otra mujer?

De ahí pues surgió una nueva disertación sobre las mujeres en posiciones de poder.  Mi opinión era que aquellas mujeres poderosas y que claramente aman el poder, han elegido la profesión sobre la familia.  Y es que de alguna manera un cargo que te demande tiempo excesivo en tu vida, viajes interdiarios, reuniones de madrugada y cosas por el estilo, desde mi punto de vista, es claramente incompatible con la vida familiar.  Tal es el caso en el Perú de una Susana de la Puente, Beatriz Boza, Beatriz Merino y Lourdes Flores, a manera de ejemplo.  No pretendo ser crítica, yo creo que cada cual elige hacer de su vida lo que mejor le parece y nadie tiene porque opinar si está bien o mal.  Puede que esa elección no se acomode con nuestras propias prioridades simplemente.  Pero es que ser una mujer profesional, una madre involucrada en la crianza de tus hijos y una esposa compañera, no es tarea fácil.  Además pretender ser "LA mujer profesional exitosísima y poderosa" me parece tarea imposible.

Pero lo cierto es que como parte de todo este análisis empezamos a pensar que cada vez hay más mujeres en posiciones importantes dentro de las empresas y que esta tendencia debería seguir en aumento.  De ser así, estos atributos femeninos que pudimos utilizar las de nuestra generación, ya no servirían para las jóvenes que se verían lidiando con jefas mujeres.  Además opinaba Dennis que las mujeres somos muy celosas de otras mujeres (que nadie se me ofenda, hablábamos en términos generales) y que de ser eso cierto, las mujeres poderosas no dejarían avanzar a las mujeres jóvenes con gran potencial ante la posibilidad de verse opacadas por la brillantez de éstas. 

Entonces, todo se convertiría en un ciclo.

Digamos, que se viene la época de concentración de mujeres en puestos de poder, que no permitirían por razones de competencia personal, crecer a las jóvenes mujeres con potencial, razón por la que la siguiente generación en los puestos de poder tendría que estar conformada predominantemente por hombres nuevamente, a los que las jóvenes mujeres de alto potencial podrían engatuzar nuevamente hasta ocupar una vez mas los puestos de poder.  Y así seguiría el ciclo.

Nos divertimos mucho en la construcción de esta historia, pero claramente algunas profesionales jóvenes que trabajan con nosotros quedaron un poco asustadas ante la perspectiva que les poníamos por delante!

¿Qué opinan ustedes?

viernes, 9 de marzo de 2012

Los piececillos...

Odio mis pies.  Y sé que quienes me conocen podrán pensar que con el cuerpo de kión que me manejo, pues mi preocupación debería ser otra mas que los pies, que al fin y al cabo se pueden ocultar con los zapatos.  Pero ¿qué quieren que les diga?  Los odio y siempre los he odiado.

Con lo que me gustan los zapatos y las sandalias, mis horrorosos pies siempre me han estropeado momentos maravillosos en que mis ojos se han enamorado locamente de unas sandalias que cuando he querido colocar en mis pies simplemente no me entraban.  Es que mis pobres piececillos son simplemente unos tamalitos.  Cuadrados, gorditos, una humilde talla 36 y ni que decir de mis dedos!  Mi dedo gordo es igualito a un muñequito "Southpark" y mi dedo chiquito parece el pico de un loro de tan encorvado que está.

Lo peor de todo es que me toca vivir con ellos para siempre.  Y a pesar de los 42 años que llevamos conviviendo, no he logrado congraciarme con ellos.  Lo demás, siempre queda la posibilidad de engramparme el estómago, estirarme los pellejos, hacerme una lipoescultura, quitarme por aquí, ponerme por allá.... pero alguien me puede decir que hago con los benditos pies???? pues nada!  tengo que acostumbrarme a andar con mis tamalitos, echarle su cremita humectante para darle un mejor aspecto, pintarme las uñas para que parezcan un poco guapos y ubicar los zapatos perfectos que disimulen la falta de arco, y aprisionen el empeine elevado.

Y para remate mis dos hijas han heredado el mismo Southpark... ojalá corran mejor suerte con lo demás!

Pero para que no se resientan conmigo, debo rescatar el hecho que me pueden acompañar caminando, siempre que los coloque en buenos zapatos, por mucho tiempo sin quejarse.  Eso si.  Se niegan rotundamente a correr ligero.  Así que si no soy "runner" como mi esposo, es porque al fin y al cabo, son ellos los que dominan mi vida.


lunes, 5 de marzo de 2012

La Paz del Dormingo

Cuando era soltera y salía de juerga viernes y sábado, el domingo era definitivamente el día de recomposición.   La puerta de mi cuarto se mantenía cerrada como hasta el mediodía.  Solo me desplazaba para ir al baño y el máximo ejercicio que hacía era con el dedo para cambiar de canal con el control remoto.  Tirada en la cama en pijama, a la hora en que el estómago empezaba a sonar, me arrastraba hasta el cuarto de mi mami para decidir junto con ella, que teléfono marcaríamos para que algún delivery nos traiga los alimentos del día.  Entraba a la ducha mas o menos cerca de las 6 p.m. cuando me dolía tanto la cabeza de dormir y era conveniente refrescarme e irme al cine, simplemente para respirar un poco.

Casada, la cosa no cambió mucho.  Que delicia quedarnos en pijamita el domingo Arturo y yo.  Generalmente uno viendo fútbol en la habitación y yo mirando todas las series de Sony posibles en la salita de TV.  A veces la ducha venía para salir a almorzar tipo 3 p.m., otras veces aplicábamos también el delivery y el duchazo venía previo al infaltable cine de domingo.

Pero cuando nació mi primera hija, la cosa cambió por completo y de manera dramática.

Era imposible mantenerse viendo la TV relajados, porque el ritmo lo marcaba la bebé y no nosotros.  Como esta niña no tenía ninguna compasión con sus padres, abría los ojazos muy temprano por la mañana, digamos, en el mejor de los casos a las 6 a.m. y ¿Qué hacíamos para distraerla?  Pues empezamos a salir a conocer todos los lugares donde daban desayunos!  con ella en su car seat sentada en una mesa  de un café o restaurant, se distraía viendo la gente pasar y cuando teníamos suerte, además lográbamos que se vuelva a dormir y nos permitía comer a los dos tranquilos y no alternados.  Conocimos también todos los parques de la ciudad.  Paseando con el cochecito por todas las calles y plazas en un afán por distraerla, nuestros domingos se volvieron de los mas agitados.  Si nos quedábamos en casa, otra familia en situación similar a la nuestra aparecía por la casa, para por lo menos compartir el cansancio y poner a los dos bebés juntos en el mismo lugar.  A veces nos intercalábamos para dormir, incluso tirados en la alfombra.  Asistíamos a cuanto almuerzo, paseo, club o evento de día nos invitaran, buscando plan para la niña.  En la eventualidad que nos quedáramos en casa, el momento en que cerraba los ojos era el momento para que nosotros hiciéramos lo mismo.  Y luego por supuesto, todo el trámite que significaba bañarla y ponerla a dormir.  Que agotamiento.

Y cuando nació Lara se puso peor, con una niña recién nacida y otra de un año y medio, los domingos dejaron de ser día de descanso.  De hecho aceptamos que necesitábamos ayuda y logramos tener una nana ayudándonos ese día.  Y seguíamos con los paseos en coche, esta vez con dos coches y con una de las niñas llorando porque no quería coche sino ir en brazos.  Y una niña colgada del canguro y recorriendo todas las calles de Miraflores.  Y otra vez en los parques sentados en el grass y seguíamos yendo a paseos campestres, Cieneguillas y cuanto fuera posible, todo con tal de tener el domingo entretenidas a las mounstritas.  Apenas crecieron un poquito, el análisis de la cartelera de teatros se volvió parte importante de nuestras vidas.  Vimos todas las obritas de teatro de barrio que encontrábamos que entretenian a las chicas y nos dormían a nosotros.  Soñábamos con el momento en que se concentraran en el cine para poder llevarlas y estar un poco mas entretenidos. 

En fin... actividad tras actividad... todo con el afán de hacer el domingo llevadero.

Y he recordado esto porque puedo decir muy orgullosa que casi hemos vuelto a los orígenes!  con las niñas de 6 y 7 años, ayer pudimos lograr nuevamente la Paz del Dormingo.  Ellas tranquilas y entretenidas jugando entre si.  Sin molestar.  Nos permiten hacer siesta, nos dejan ver nuestros programas de TV.  Una maravilla.  Finalmente, fue una bendición tener dos hijas seguiditas. 

Bienvenida la nueva etapa!

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