viernes, 9 de marzo de 2012

Los piececillos...

Odio mis pies.  Y sé que quienes me conocen podrán pensar que con el cuerpo de kión que me manejo, pues mi preocupación debería ser otra mas que los pies, que al fin y al cabo se pueden ocultar con los zapatos.  Pero ¿qué quieren que les diga?  Los odio y siempre los he odiado.

Con lo que me gustan los zapatos y las sandalias, mis horrorosos pies siempre me han estropeado momentos maravillosos en que mis ojos se han enamorado locamente de unas sandalias que cuando he querido colocar en mis pies simplemente no me entraban.  Es que mis pobres piececillos son simplemente unos tamalitos.  Cuadrados, gorditos, una humilde talla 36 y ni que decir de mis dedos!  Mi dedo gordo es igualito a un muñequito "Southpark" y mi dedo chiquito parece el pico de un loro de tan encorvado que está.

Lo peor de todo es que me toca vivir con ellos para siempre.  Y a pesar de los 42 años que llevamos conviviendo, no he logrado congraciarme con ellos.  Lo demás, siempre queda la posibilidad de engramparme el estómago, estirarme los pellejos, hacerme una lipoescultura, quitarme por aquí, ponerme por allá.... pero alguien me puede decir que hago con los benditos pies???? pues nada!  tengo que acostumbrarme a andar con mis tamalitos, echarle su cremita humectante para darle un mejor aspecto, pintarme las uñas para que parezcan un poco guapos y ubicar los zapatos perfectos que disimulen la falta de arco, y aprisionen el empeine elevado.

Y para remate mis dos hijas han heredado el mismo Southpark... ojalá corran mejor suerte con lo demás!

Pero para que no se resientan conmigo, debo rescatar el hecho que me pueden acompañar caminando, siempre que los coloque en buenos zapatos, por mucho tiempo sin quejarse.  Eso si.  Se niegan rotundamente a correr ligero.  Así que si no soy "runner" como mi esposo, es porque al fin y al cabo, son ellos los que dominan mi vida.


3 comentarios:

  1. ¡No seas mala con tus pobres pies! Mira que si se declaran en huelga en señal de protesta por lo que acaban de leer, estás hecha. Y ahí no habrá comisión de alto nivel ni mesa de diálogo que valga.
    :D

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  2. ¡Que te podría contar sobre mis juanetes! hay que aceptar lo que se tiene y seguir para adelante.
    Un saludo

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