jueves, 17 de marzo de 2011

Algunos momentos bochornosos...

Estoy en un hotel en Buenos Aires, acabo de regresar de comer con un amigo peruano muy querido que vive en New Jersey y con quien coincidí de pura casualidad en esta ciudad. He tomado unas cuantas copas de malbec y me encuentro realmente relajada.  Como no tengo sueño, decidi abrir la computadora y ponerme a escribir. 

No sé porque se me vino a la mente recuerdos de momentos bochornosos en mi vida y creo que de lejos el que mas vergüenza me dio fue cuando, hace años, decidí visitar al famoso Dr. Pun para que me quitara unos kilos de mas (...ajo ya quisiera hoy tener los kilos que tenía en ese momento!).  Había ido ya a varios nutricionistas así que tenía claro en que consistía la primera cita.  pero esta vez fue diferente.  Para vergüenza mía, aparte de subirme a la balanza (que ya de por si es un hecho bochornoso) el doctor decidió que debía medirme las carnes sin ninguna interferencia, esto es, sin pedazos de tela que se interpusieran entre mis carnes y su centímetro.  Yo había ido a la cita después de la oficina con una falda corta que me llegaba por arriba de las rodillas.  Creí que bastaría con levantarme la blusa para que me midiera la cintura, pero el Dr. Pun queria medir mas abajo, así que me pidió que me bajara un poco la falda.  Ignoro porqué ese día me había puesto un calzón hilo dental color oro viejo.  Casi me muero!  bajé el cierre de la falda y bajé la falda apenas unos centímetros sujetándola fuertemente en mi afán para que no se hiciera evidente la ropa interior que cargaba!  pero obviamente obstaculizaba su centímetro y él, serio como es, me ordenó con firmeza que soltara la falda.  Que momento.  Casi puedo recordar el rubor de mis mejillas.  Miré al vacío con dignidad, solté la falda que resbaló por mis piernas y ahí estaba yo, tan digna como se puede estar con un hilo dental dorado delante de un doctor.  Aprendí la lección.  Ahora busco mis mochitas cada vez que me toca un doctor así sea dentista... sólo por si acaso!

Pero también recuerdo otro hecho vergonzoso que me pasó por apurada.  Tenía que ir a la clínica con mi primo el Negro y mi mami, y era la época en que se usaban estas faldas largas hindúes de telas transparentes y yo tenía una puesta.  Antes de subir al carro, corrí al baño.  y luego subí apresurada.  Cuando llegamos a la clínica caminaba yo alegremente y detrás mío venía una pareja de señores mayores.  La señora se acerca y me dice suavemente... "señora su falda" yo no entendía a que se refería, de hecho me disponía a comentarle lo linda y fashion que era mi falda, cuando se me ocurre poner la mano atrás y me agarro LA PIERNA!  mi falda estaba completamente metida en el calzón... y yo no me había dado cuenta! caminaba feliz por la clínica con la falda larga por delante y enseñando un calzón relleno por detrás!!!

por supuesto las revolcadas en el mar son un clásico.  Tenía 16 años y estaba en Punta Hermosa con un simpático grupo de amigos.  Estaban en plena moda los bikinis cuya parte de arriba eran triángulos y un amigo cuyo nombre he bloqueado, me estaba enseñando como correr olas.  nunca fuí hábil con el tema y en el primer intento la ola me metió un revolcón de aquellos.  En mi afán desesperado por pararme, sentía que tenía el calzón del bikini a manera de hilo dental así que con las conchitas colgando del pelo empecé a caminar a la orilla acomodándome el calzón, de repente este amigo con una sonrisa de oreja a oreja me señalaba delante y cuando miro, una fosforecente teta blanca estaba ahí en todo su esplendor y el triángulo del bikini lo tenía por la espalda! casi me muero!  comprenderán que a esta edad, ese tipo de situaciones son mas fáciles de manejar, pero a los 16 años! simplemente tomé mi toalla y no salí el resto del día de la casa.

Y ésta si que es la peor.  Tenía una reunión de trabajo en un banco, donde estábamos negociando las condiciones de un contrato de crédito.  Había ido a la negociación con los que eran gerentes financieros de dos empresas del Grupo, y además grandes amigos míos, Javier y Andrés.  Yo estaba sentada al medio de ellos, en una larga mesa de directorio y habrían aproximadamente 8 personas mas, todos ellos hombres, yo era la única mujer.  Uno de los ejecutivos del banco escribía en la pizarra mil restricciones que impondrían en nuestro crédito y yo miraba concentrada y un poco enfurruñada la pizarra.  En ese mismo momento se me ocurre levantar el brazo para acomodarme el pelo y este hecho coincide con que Andrés quería pasarme la voz, sin dejar de mirar a la pizarra, para comentarme un tema, por lo que estira su mano, repito sin mirar, (al menos eso me dijo!) para apretarme el brazo, pero éste se encontraba con el codo hacia arriba acomodando mi pelo, por lo que la mano llegó de manera directa a mi teta derecha y la apretó con confianza.  Por supuesto yo me quedé helada y solo atiné a emitir un  "Ohh!" y abrir los ojos como platos y Andrés sintió que ese brazo no tenía huesos y nos miramos atónitos y Javier, disimulado como era, empezó con el ataque de risa.  No podíamos mas.  A los tres nos vino un ataque de risa de locos. Por supuesto el del banco seguía hablando de sus resguardos financieros pero nosotros no escuchábamos mas! llorábamos de la risa.  La verdad los tres siempre recordamos esa anécdota riéndonos.  No tengo idea si los demás vieron algo, pero en todo caso fueron muy prudentes y no lo hicieron evidente.

Me he caído con mis primeros tacos de niña delante de un grupo de chicos.  Me he caído en la universidad delante de un gran grupo.  Me he caido bajando las escaleras de un restaurante y cayendo a los pies de unos chicos que me miraban sin inmutarse, me he caído caminando por Washington y he terminado de rodillas en posición de perrito delante de mi abogado neoyorkino.

En fin... a quien no le pasan estas cosas no?

12 comentarios:

  1. Creo que yo no tengo una colección de este tipo de momentos bochornosos. Solamente recuerdo una caída monumental en una agencia del recordado Banco Latino, a dos pasos de poner una sugerencia en el buzón que tenían para ese fin. Me levanté con ese poco de mi dignidad que seguía intacta, puse la sugerencia y me fui.

    ResponderEliminar
  2. Como puedes ver Gaby... soy experta en momentos bochornosos!

    ResponderEliminar
  3. Leí La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. Me gustó, pero la verdad verdadera, no me encantó. Asomándose un escalón más abajo en mi percepción está El juego del ángel, del mismo autor.
    Matar un ruiseñor (Harper Lee)... te lo recomiendo absolutamente. A ver si en Buenos Aires te es fácil encontrarlo. Ojalá.

    ResponderEliminar
  4. Amiga, simplemente divertidisima tu lista de momentos bochornosos... mi favorita claro, la ultima del apreton de teta con confianza... lagrimas corrieron por mi mejilla de la risa!
    Sandra B

    ResponderEliminar
  5. A mi si me gustó la Sombra del Viento. Si no has leído los de Javier Moro te lo aconsejo. te los puedo prestar Gaby.

    ResponderEliminar
  6. Claudia, me encanta tu blog.......quiero que escribas un libro y leerlo todas las noches jaja!
    Me cague de la risa con la de la falda metida en el calzon jajajaja que buena!!! No paro de reirme......y te imagino a ti toda fresh luciendo tu falda moderna sin imaginar lo que ensenabas por detras....
    Estare a la espera de tu siguiente entrada?, blog? como se dice?
    Besos
    Ximena M.

    ResponderEliminar
  7. Para contestarle a Ximena, entrada o post es lo mismo. Ese es el nombre de los artículos de un blog. Y blog es todo el sitio web que, en el caso de Claudia, se llama Simplemente yo.

    ResponderEliminar
  8. Hola Claudita..
    En el face pusiste de èste blogg y te busque..
    cuando ingresè a la empresa donde estas yo venía de una empresa que todo los lunes cantaba el himno nacional y unos compañeros nuevos me dijeron que por fiestas patrias también acostumbraban hacer lo mismo, el Gato y Lucho, y que yo llevaría la bandera.. ése día me la creí y ya me ves con mi terno y listo para que me pasen la bandera.. que fea pepa fue esa...jajaja
    un saludo

    ResponderEliminar
  9. Julito! me acuerdo perfecto de esa historia! que buena!

    ResponderEliminar
  10. Qué risa amiga! Como dentista creo de aquí en adelante mis exámenes clínicos serán mucho más rigurosos,
    Vanessa Ghersi

    ResponderEliminar
  11. Mi querida Claudinchi, cómo me has hecho reir!! Y te puedo imaginar a la perfección durante cada uno de esos momentos de puro roche y sonrojo... eres lo máximo, my friend!! Mil gracias por compartirlo con nosotros y, claro, por alegrarnos el día. Un besote!
    Ceci.

    ResponderEliminar
  12. hahahahaha me rei muchisimo con todas las anecdotas! pero sin duda la mejor fue la ultima! haahahahahah XD
    a todo el mundo supongo que le deben pasar cosas bochornosas, desde luego a mi si!!
    un saludo!!

    ResponderEliminar

Si quieres contarme algo... éste es el lugar adecuado! gracias por comentar!

Seguidores

Seguir por correo electrónico