jueves, 18 de agosto de 2011

Debo dejar de ser amable...

Esta es una historia cortita con una anécdota que me ocurrió el día de hoy y que me llevó a la conclusión que debo dejar de ser amable. 

Efectivamente, salía apurada rumbo a la oficina y cuando doblaba en 28 de Julio con Paseo de la República, cruzaba la pista un chico que miró fijamente mi auto.  Yo que siento que el mundo entero me conoce, inmediatamente decidí que se trataba de un chico que trabaja en GMD, así que lo saludé efusivamente.  Pero ahí no quedó todo.  No percibí la cara de intrigado del chico, y yo amablemente, sobreparé antes de entrar a la Vía Expresa, bajé mi ventana y lo llamé:  "Ven, te llevo" le dije con mucha firmeza.  Por supuesto era clarísimo para mi que el chico se dirigía al Metropolitano y si yo gentilmente le podía aliviar el viaje y llevarlo conmigo a la empresa, pues con gusto lo haría. 
El chico se acercó nervioso al auto y recién ahí capté su cara de desconcierto, por lo que se me ocurrió preguntarle: "no vas a Graña???" y el chico me dijo que no!!!

Sólo sonreí nerviosa y le dije que me había equivocado, pisé acelerador (de hecho ya varios carros me tocaban la bocina, razón por lo que yo apuraba al chico a subir) y me metí a la Vía Expresa roja como un tomate.

¿Qué habrá pensado ese muchacho?  ¿Esta tía me quiere levantar?

Dejaré de ser amable.  Lo prometo.

sábado, 13 de agosto de 2011

El Negro

Mi primo el Negro es todo un personaje.  Y todo el que lo conoce no me deja mentir.  Siempre tuvo problemas de motora fina.  De hecho si hoy fuera un niño lo mandarían a terapia ocupacional, pero en nuestra época no existían esas cosas, asi que simplemente subsistíamos con nuestras habilidades y nuestras torpezas. 

Siempre nos reíamos muchísimo con las cosas que le pasaban.  Se caía en el lugar menos oportuno, como aquella vez que, bajando de un taxi en los Juzgados de Arenales con un elegante terno negro, se enredó en si mismo y terminó tirado patas arriba frente a miles de abogados que acudían al mismo lugar a la misma hora. 

También rompía cosas.  Donde fuera.  Bajo cualquier circunstancia, así se esmerara en tener cuidado.  Pero era su destino.  No sé si todos lo poníamos nervioso porque siempre andábamos pensando que algo se le caería y bueno por supuesto pasaba.  Una vez en un cumpleaños de nuestro querido amigo Pablo, se escuchó el sonido de una copa en el piso.  Por supuesto todos volteamos de inmediato a mirar al Negro y él muy alegre por no haber sido el culpable, levantó las manos en actitud de "Ampay me Salvo" y dijo: "¡Yo no fuí!" pero apenas las bajó, bruscamente, rompió un vaso que estaba sobre la mesa.  Simplemente el Negro.

Pero una de las mejores, que recuerdo como si fuera ayer, es cuando lo llevé a un quinceañero.  El Negro solo me lleva un año, así que hemos parado juntos toda la vida.  Era el quinceañero de la prima de una amiga, amigas del Belén, en aquel entonces colegio de mujeres, por lo que siempre era bienvenido que lleváramos galanes.  Así que fuí con el Negro y con Ricky.  Sapazos ellos, cargaban con una chatita de ron con coca cola, muy encaletada en su saco de terno que seguro les quedaba grande a esa edad.  Mi tío Pepe nos llevaba a la casa donde nos preconcentraríamos para irnos todos juntos a la fiesta.  Estábamos dentro del Volswagen naranja cuando el Negro decidió que tenía calor, razón por la que sacó el saco y lo colocó suavemente en sus piernas, pero cuando las cerró, sus fuertes aductores destruyeron la chata de ron en mil pedazos.  El olor a alcohol dentro del auto era impresionante.  Mi tío Pepe se hacía el loco, Toño pasaba la mano por el asiento para chupar lo que quedaba y Ricky, Elika y yo no podíamos mas del ataque de risa, disimulado por supuesto.  Mi tío estaciona, la casa quedaba frente a un parque y el Negro baja rápidamente para botar la evidencia, la mala puntería hace que caiga en la vereda y no en el jardín, haciendo una bulla imposible de disimular.  Pero mi tío Pepe se hizo el loco.  En ese entonces creíamos que le podíamos hacer el avión y que no se daba cuenta de nada.  Estábamos muy lejos de la verdad.   Así que entramos a la casa, el Negro mantenía el saco a la altura de los genitales, que se encontraban empapados en ron con coca cola y que hacían pensar simplemente que se había meado.  Ese es mi Negrito.

Pero no solo rompía cosas.  También se rompía él.  Y un 18 de enero del 2001 (si no me equivoco) el Negro tuvo una espantosa caída del techo de una cancha de squash en el Club Terrazas, donde se subió a recoger su pelota de tennis, sin medir el hecho que unas calaminas no serían capaces de soportar su humanidad.  Esto fue terrible.  No sé como no se mató.  Un fémur se partió en 3 pedazos, se le salió la rodilla en la otra pierna y se rompió también un huesito de la cara.  Pero estaba vivo.  Que tal susto cuando recibí la llamada de aviso.  Pobre mi tía Teresa, que en paz descanse, el susto que se dio.  El Negro perdió un ciclo entero de universidad, se aburrió mucho tanto tiempo en cama, lo operaron 3 veces al menos.  Ya está el todo reconstruido.

Han habido otras graciosas, como cuando acompañó al mercado de Lince a su mamá y se perdió y la perifoneó:  "Señora Teresa, su hijo la espera en el puesto 42"  cualquiera creeria que tenía 8 años, pero tenía veintitantos, mi tía abochornada lo recogió.  También cuando en una juerga universitaria se quedó dormido en una silla y se cayó de diente.  Se lo rompió y apareció así al otro día en un campamento.  O como cuando llevó un pijama nuevo comprado por mi tía a su primer campamento que era de lo mas chacra e informal.  Felizmente no lo sacó de la maleta.

Pero para cerrar con broche de oro, y esta historia la podría contar mejor su esposa, también paró un tren en Italia.  A quien le pasa eso?  Pues al Negro!  Se le enredó el maletín con la palanca de parada de emergencia y la jaló y el tren en pleno viaje frenó bruscamente.  ¿Se imaginan eso?  El italiano pegando de gritos, el Negro sin entender ni jota asustado y  su esposa fingiendo que no lo conoce.

Ese es mi Negro. 

Pero para que no les quede sólo un aspecto de su personalidad, debo rescatar además que es un gran profesional.  Un hombre inteligente y absolutamente confiable. Una gran persona.  Con valores y virtudes que pocos tienen.  Un gran amigo, un buen hijo, un buen padre y un excelente esposo. El que le pone chapas al mundo entero.  Apenas te ve, sin conocerte, pero es imposible molestarte con él. El Negro es mi hermano.

Te quiero mucho Negrito...

jueves, 11 de agosto de 2011

Ya son 10 años...

Hoy 11 de agosto, amor, cumplimos 10 años de casados.  10 años que parecen poco y mucho.  Poco porque siento que tengo toda mi vida a tu lado y mucho porque hemos compartido maravillosas experiencias que incluyen dos magníficos tesoros que son solo tuyos y míos. 

Y pensar que todo empezó sin darnos cuenta...

Arturo y yo trabajábamos en la misma empresa cuando nos vimos por primera vez.  Lo nuestro no fue un amor a primera vista.  Por el contrario fue un amor que nació de a pocos y que reconocimos abruptamente.  La primera referencia que me dieron de él fue que era un chico que en Arequipa se había volcado con la camioneta de la empresa yendo al Festival de la Cerveza en Cusco.  Comprenderán que no era muy bueno el concepto que me había formado de él.  Por el lado de Arturo, me veía como una chica frívola y plástica, que contoneaba sus caderas en minifalda (esto último si era cierto) por los pasillos de la oficina.

A través de mi amiga Carmen María, entablamos una relación amistosa, que constaba básicamente de un frecuente envío de saludos, hasta que un día envié un correo a la empresa promoviendo que la gente fuera a hacer barra a un campeonato donde participábamos y él respondió a mi correo diciéndome "Contigo en la barra, la empresa le ganaría hasta a Brasil"  No me van a decir que no fue muy fino!  Eso motivó el trato directo, pues le respondí inmediatamente y no dejamos de conversar vía mail por mucho tiempo.  Cuando recuerdo este momento Arturo dice en broma (espero...) que quien le mandó responderme el correo, porque inmediatamente le tiré el calzón jajaja!

En ese tiempo yo salía con un chico desadaptado y compartía mi experiencia con Arturo, quien me daba consejos para que me aleje de este personaje indeseable, sin ningún tipo de doble intención, según él.  Lo cierto es que un buen día decidí hacerlo y empecé a compartir con mayor frecuencia momentos con Arturo, pues nos gustaba ir al cine y tomar un café después para discutir la película.  Hasta ese momento Arturo era mi amigo el "Angelito".

Un buen día Arturo llegó a la conclusión que se había enamorado de mi y al asumir (siempre él pesimista) que yo no le correspondía, me llamó y me dijo que nos íbamos a dejar de frecuentar porque sus sentimientos hacia mi habían cambiado.  Yo confundida le dije que de seguro él estaba confundido, pero con mucha firmeza me dijo que no era así.  Quedamos en conversar y empecé a meditar que sentía por él.  Me di cuenta que el solo hecho de pensar que no volvería a verlo me cortaba la respiración, así que empezó nuestro romance un 25 de septiembre de 1999.  Nunca más nos volvimos a separar.

Quienes nos conocen tendrán claro que somos agua y aceite.  Absolutamente distintos.  Razón por la que al inicio hacían apuestas sobre el tiempo que duraríamos juntos.  Nadie imagino que la vida entera.

Amor, tú me has enseñado que se puede amar sin sufrir.  Lo importante que es respetar la individualidad y personalidad del otro.  Es muy valioso para mí que simplemente me dejes ser.  Que si me paro en una mesa a bailar tú me aplaudas y no me bajes de un tirón, que, como soy veleta, si estoy con las ganas de salir al máximo, me mandes con mis amigas relajado sin torturarme con llamadas telefónicas, que me escuches mis alegrías y mis conflictos.  Que me sepas moderar por completo y sepas atenuar mis exacerbadas reacciones con un abrazo y un beso.  Que sepas calmar mi stress sirviéndome un whisky.  Que me sigas diciendo que soy bella aún con todos estos kilos de más.  Contigo he aprendido lo que es ser tolerante.  A no pensar solo en mi sino también en tus necesidades.  Contigo me siento segura, en tus brazos encuentro la paz.

Amo al Arturo hijo.  Ese hombre paciente que entiende a su mamá, que la escucha y la acompaña.  Que comprende sus temores y la trata con cariño, como si fuera una hija más.  Amo al Arturo yerno.  El que ha sabido entender y adaptarse a la relación que tengo con mi mami.  El que la acepta como parte de nuestra vida diaria con cariño y gratitud.  El que nunca ha tenido una mala cara o una palabra dura con ella, sino todo respeto y comprensión. 

Pero cuando fuímos padres, me enamoré mas de ti (si eso puede ser posible), me enamoré del Arturo papá, de ese hombre paciente que compartía día a día las arduas tareas por las que atravesamos como padres primerizos.  Siempre te sentí al lado, siempre te sentí cerca.  Sin ti no hubiera podido hacer el trabajo que vengo haciendo hasta ahora con mis hijas.

Hoy cumplimos 10 años de matrimonio y nunca pensé que pudiera estar tan feliz.  Siento que te quiero mas que el primer día.  Siento que completas mi vida.  Sé que si retrocediera el tiempo, tomaría nuevamente la decisión de casarme contigo. 

Es maravilloso poder gritar a los vientos que amo a este hombre como a mi vida (que la amo mucho por cierto).

Este post es tu regalo amor mío y lo completaré rascándote mucho tu espaldita...




viernes, 5 de agosto de 2011

Sólo tiene una mujer quien puede

Mi querido amigo Pollo nos mandó hoy por la mañana (a mi y al grupo del cole de mis hijas) un mail muy simpático con el título de este post, escrito por Luis Fernando Veríssimo, un escritor brasileño que nació en Porto Alegre, el 26 de septiembre de 1936. Hijo del escritor Érico Veríssimo.  Durante su niñez vivió en Estados Unidos.  Muchos de sus trabajos tienen un tono humorístico. Disfruta de la cultura de Río de Janeiro y es un gran crítico de la política de derecha.

Por si acaso, esa es la mini biografía del escritor no de mi amigo Pollo, pero considerando que se tomó el trabajo de mandarnos tan lindo mail y que espero se tome el trabajo de poner en práctica los consejos, haré una mini biografía de él. 

Mi amigo Pollo nació un 4 de mayo de 1970, producto de la romántica unión del Sr. Soto y la Sra. Falcón.  Su contextura física no es precisamente la de un pollito, sino mas bien la de un cóndor.  Hombre de selvas y serranías, pero sobre todo de costas, donde disfruta intensamente de la comunión de su cuerpo con las olas del mar.  Sus pies se han adaptado a la naturaleza marina y lleva incorporados a los mismos acqua shoes naturales.  A veces parece que tuviera aletas.  Casado con una sensible artista dental, quien goza de la fotografía y la pintura.  Padre de dos niños menores que derrochan dulzura cada uno con su propio estilo personal.  Amigo incorporado como parte de mi círculo social recientemente a propósito de haber coincidido en la elección del centro de estudios para nuestros primógenitos.  Un par de años que parecen toda una vida.  Detrás de su aspecto picadepresco derrocha cariño y sensibilidad.

Aquí pues, el artículo de Veríssimo que comparto con ustedes, los hombres para que los pongan en práctica y las mujeres para que exijamos nuestros derechos.
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"Sólo tiene una Mujer quien puede"
de Fernando Veríssimo


El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres, y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana. Tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación, pero en verdad creo que es ella la que me mantiene. Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”. Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:   

1. Hábitat:
La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las aten y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Usted jamás tendrá la posesión sobre una mujer; lo que la va a atar a usted es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.


2. Alimentación correcta:
Nadie vive de la brisa. Mujer vive de cariño. Déle en abundancia. Es cosa de hombre, y si ella no lo recibe de usted, lo buscará en otro. Besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No la deje deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un plato especial.

3. Flores:
También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero.

4. Respete la naturaleza:
¿No soporta la TPM (tensión pre-menstrual)? Cásese con un hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quiere vivir con una mujer, prepárese para eso.

5. No restrinja su vanidad:
Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprenda todo ésto y apóyela.

6. El cerebro femenino no es un mito:
Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquéllas que fingen no tenerlo (y algunas realmente lo jubilaron). Entonces, aguante: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo. Si usted está cansado de coleccionar estatuillas, intente relacionarse con una mujer.
Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que usted. No les huya, aprenda con ellas y crezca. Y no se preocupe; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.

7. No haga sombra sobre ella...
Si usted quiere ser un gran hombre tenga una mujer a su lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, usted se bronceará. Sin embargo, si ella está atrás, usted llevará una patada en el trasero.

8. Acepte:
Mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a sí mismo.
Mi amigo, si usted piensa que la mujer es demasiado costosa, vuélvase GAY.
¡Sólo tiene mujer quien puede!

Luis Fernando Veríssimo

miércoles, 3 de agosto de 2011

Del short rojo y otras historias...

A propósito del hecho de que salí un día hasta tarde (llamando tarde a las 2:30 a.m.) y quedé al otro día totalmente destruida, me quedé reflexionando como los años pasan factura en todo aspecto, así uno no lo quiera aceptar.

No crean que me siento vieja ni mucho menos.  Cuando veo que cada vez mas gente me trata con respeto y me dice señora, me asusto un poco porque me toca aceptar que tengo 41 años y que cuando yo tenía 20 la gente de 41 años me parecía súper mayor.  Pero yo me miro en el espejo y converso conmigo misma y llego a la conclusión de que yo me siento igual que cuando tenía 20.

Hasta que salgo hasta tarde...

Bueno, siempre he sido muy amiguera, formando grupos de amigos por distintos lados, mezclándolos y volviendo íntimos al grupo de la oficina con el grupo del colegio y al de la universidad con las hermanas de mis amigas y así sucesivamente.  Además siempre he organizado eventos.  Me encanta.  Y digo humildemente que tengo capacidad de convocatoria.  De esta forma, los compromisos sociales no faltaban. 

Y han habido épocas mas intensas que otras.  Pero han habido algunas juergas memorables, como aquella en que fuimos a casa del Negro, mi primo, no sé por qué motivo, con gente de la universidad y terminamos tomando Ron con Tang (otra cosa que no hay ninguna posibilidad que pueda hacer en esta época), lo cierto es que Tania y yo regresamos a mi casa más que picadas y mi mami abrió la puerta de la cocina y nos encontró a las dos tiradas en la escalera en ataque de risa.  Por supuesto nos cayó a las dos y después de la carajeada nos preparó pan con camote para que se nos pase la borrachera.

También eran famosos los cebichitos después de exámenes.  Nos fuimos un día a una cebichería que se llamaba La Perla de las Américas (o algo así) que quedaba en Balconcillo.  No sé porque nos llegó esa recomendación ni tampoco entiendo porque estábamos bailando sobre las mesas, pero lo menos probable sucedió.  Mi mami y mi tía Pocha llegaron a almorzar a esa cebichería, que también le habían recomendado a mi tía, gran aficionada a huariques y escuchó un escándalo de bulla, cuando se asomó, su hija y varios conocidos mas, bailábamos sobre la mesa.  También hubo otra incursión a una cebichería en Pueblo Libre donde mi amiga Maria Paz terminó declamando trepada en una silla de plástico.

Mientras estaba en la universidad estuvo muy de moda la salsa erótica, esa cantada por Frankie Ruiz y Eddie Santiago, el Grupo Niche también era parte de esa época y por supuesto, con un muy buen grupo de amigos nos hicimos asiduos del Cantamérica.  Famoso salsódromo en la Costa Verde que hoy no tengo claro donde quedaba.  Por supuesto la preconcentración era en mi casa (ciertamente volvía loca a mi mami con la cantidad de gente que entraba y salía de mi casa, mil respetos por su paciencia) y de ahí, 10 mujeres trepábamos en el único automóvil del grupo, un volswagen escarabajo rojo que manejaba mi amigo Pichirro, donde nos acomodábamos en varias capas y no entiendo como entrábamos todos (cosa que tampoco podemos hacer ahora, no sólo porque ocupo más espacio sino porque la policía no te lo permitiría).  Los chicos se trepaban en un taxi y llegábamos todos a Cantámerica a memorables jornadas de baile.

Una salida de chicas fue muy memorable.  Esta vez mi amiga Norma Granthon era la única con vehículo, una vieja camioneta pick up que no tenía faros traseros.  Pero igual felices trepamos todas rumbo a la juerga.  Esta vez nos preconcentramos en casa de Ana Claire, quien guardaba celosamente en su closet una botella de Amaretto, regalo de un novio italiano (no habían muchas importaciones en esa época pues).  Nuestra amiga Norma le pidió un poco de colonia y Ana Claire despreocupada le dijo que tomara la que quisiera de su clóset.  De repente vimos a Norma bañándose en Amaretto!!! fue demasiado divertido.  Pero aún fue peor cuando iniciábamos la juerga y un policía nos paró por no tener los faros traseros y por cargar gente en la pickup.  Terminamos todas en la Comisaría de Barranco con una multa (que espero la hayamos prorrateado entre todas, la verdad no me acuerdo), le pedimos disculpas a los policías y nos trepamos de nuevo a la pickup y terminamos en un karaoke de la Calle de las Pizzas, que les juro que en esa época era decente.

Otra memorable es la historia de mi amiga Magaly.  Nos habíamos quedado varias a dormir en su casa, sin ningún plan previsto, así que tratando de ponernos las pilas, propusimos salir a algún lado.  Había mejorado la movilidad y esta vez Viviana tenía un carro Honda Rojo muy pero muy decente, casi elegante.  Magaly decaída no aportaba mucho al grupo.  Mientras decidíamos que hacer, Magaly, la alicaída, entró a su cuarto y nadie le prestó mayor atención al tema, hasta que por supuesto, la muy decaída apareció con un short rojo dispuesta a salir a matar!  fue muy divertido.  Cargamos un cooler con cervezas en la maletera y nos fuimos de lo mas desenfadadas a la calle ésta detrás de la Calle de las Pizzas donde había una discoteca cuyo nombre no recuerdo... Nos cuadramos en la puerta tomando chelas, moscardones miles nos acosaban y bueno, vino a poner orden nuestro buen amigo Erick Bellido, que nos encontró y no le gustó la situación, así que nos metió a todas al auto y nos devolvió para la casa de Magaly.  La verdad es que siempre recordamos esta historia y nos reímos a morir.

A propósito de Erick, estoy segura que él recuerda una salida con Jaimito y Tania, en la que Tania desaforada obligó a todo el mundo a tomar más de la cuenta.  Era imposible decirle a Tania que no.  De ahí se hizo famosa la frase "Chupa Maricón" que le decía Tania a Erick cada vez que se negaba a seguir tomando.  Por supuesto, pasada previa por el Pitts para comer un sanguchito y llegar un poco mejor a casa.

Después de eso, o antes o durante, hemos tenido memorables bailongos en casa de Martin y de Magaly en la playa, con coreografías del meneíto y el famoso baile sensual de la reja que patentó mi amiga Vivancucha.  Las interminables idas a Barranco.  Trepados en las mesas de Delirium para vergüenza mía que en esa época era jefe de prácticas de la Universidad de Lima y me tropecé con alumnos que me encontraron bailando sobre la mesa.  Mantener la seriedad el lunes que dictaba clases no fue cosa fácil.

Las idas frecuentes a La Noche son dignas de mención.  Una cervecita saliendo de la oficina.  Un sábado sin mucho que hacer.  Siempre te encontrabas con amigos ahí.  Como aquella vez que el Negro se cayó patas arriba en La Noche por sentarse mal en un banquito, la misma oportunidad en que mi amiga Vivi vio tan fijamente a Paul Martin que entraba al local, que éste se acercó y la saludó con un beso.


Los choritos a la chalaca acompañados de cantidades de chela, eran cosa de todos los sábados en Señoritas o Pico Alto.  Estoy segura que mi amiga Alicia recordará jornadas memorables donde nos calcinábamos felices bajo el sol, hidratadas con sendas Pilsen Callao.

También recordará Alicia la vez que nuestra amiga Cecilia nos invitó (a nosotras y a un grupo mas grande) al depa de hoy su esposo, Graemme, a tomar un buen tequila que no sé de donde había sacado (Desde aquel día la llamamos Tequilia). Todo iba muy bien hasta que se acabaron los limones y decidimos que el único producto para acompañar al tequila sería una sandía.  Muy mala idea.  Fue uno de los dolores de cabeza mas memorables que recuerdo (aparte del que tuve después de tequilear con mi amigo Jose Pinto un día cualquiera).  Alicia quedó en calidad de bulto, y su hermana Ceci y yo la llevamos a rastras a su cama y tratamos de sacarle el jean para ponerle el pijama y nos fue imposible.  No nos dejó por nada.  Ceci y yo concluimos que al menos era borracha pero digna.  Nadie le bajaría los pantalones sin su consentimiento!

Los campamentos re juergueros, donde nuestro querido Pablito Zapata hacía todo por nosotros, armaba carpas, toldos, preparaba la comida y hasta tocaba guitarra y cantaba, todo menos chupar, porque para eso éramos buenos.  La época en que salía mucho con la Pandilla del Negro (el Chino Carrillo, Vico el Inspector, mi hermanón Orly, Lore, Ricky y Claudia, Luchito) y mi primo Gino, y amigas de la oficina y Luis Valdivieso del colegio.  Esos famosos grupos mezclados que comentaba arriba, que eran un éxito de diversión.

Finalmente, muchas jornadas a puerta cerrada en el Treff de mi amigo Heinz, donde tomábamos las chelas en unos vasos gigantes en forma de bota, que una vez un gordito se quiso llevar y que tuvimos que perseguir para quitárselo.  Alguna vez saliendo del Treff con Alicia, Cecilia y el Chino, nos quedamos cantando en la esquina de Benavides con La Paz con unos tunos disfrazados que sabe Dios de donde venían.

Miles de historias simpáticas, no tendría espacio para contarlas todas. 

Pero claro, me es imposible en estas épocas repetirlas.  Mas de dos ó tres tragos me es imposible tomar.  Tengo que hidratarme antes de echarme a dormir.  Un juergón es si me quedé despierta hasta las 3 y no hay posibilidad alguna de salir a ese ritmo dos días seguidos.  Muchas veces me encuentro un sábado a las 10 p.m. en pijama a punto de caer desmayada y bueno pues… hay que aceptar que los tiempos cambian, los años no pasan en vano, y las diversiones cambian también.  Pero no por ello una época es mas linda que la otra.  Simplemente son distintas épocas, donde disfrutamos lo mas que podemos para el momento que estamos viviendo.

De eso se trata la vida… de disfruta intensamente de cada momento.

lunes, 1 de agosto de 2011

Para ti Miranda

Hija querida, te buscamos insistentemente porque queríamos que formaras parte de nuestras vidas.  Tu padre y yo éramos muy felices y nos sentíamos en el momento preciso para asumir la responsabilidad de traerte el mundo.  Por supuesto con el carácter que tienes, te demoraste en llegar, haciéndonos desearte aún mas.  Retando a la planificación de tu madre, no llegaste el 5 de agosto como lo había agendado, sino que el 2 de agosto empezaste a patearme con insistencia para asomar tu carita al mundo y llenarnos de felicidad.

Cuando uno decide ser madre, no tiene la menor idea de las emociones que te puede producir el hecho de tener en tus brazos a un bebé que depende absolutamente de ti.  Cualquier cosa que te hayan dicho queda corta frente a todas las emociones que se desbordan.  Es como que sientes que sudas amor.  Eso es.  Todos tus poros  derrochan amor y sientes que no es posible que haya alguien mas feliz que uno.  Gracias a Dios no me atacó el baby blues o depresión post parto, por lo que este sentimiento de alegría intensa duró muchísimo.

El día que naciste, me levanté temprano y me fui a hacer las compras a Wong caminando, unas 7 cuadras aproxidamente, luego pasé por La Baguette para comprar unos croissant rellenos de manjarblanco que pensaba ingerir en la noche mientras veía una película con mi esposito.  Regresé caminando a casa con unas ganas locas de almorzar salchipapas (muy a mi estilo no?).  Esperanza me lo preparó.   Fue en plena digestión que algunas pataditas empecé a sentir, pero que no podía concluir si eran gases o contracciones.  Nunca he sido buena diferenciando dolores.  Decidí darme un duchazo y me sentí mejor.  Esperanza se fue de casa.  Los dolores regresaron y me empecé a asustar.  Me daba miedo llamar a mi ginecólogo.  Llamé a Arturo para contarle como me sentía y me respondió que estaba en una reunión.  Me sentí miserable y me molesté tremendamente con él.  Llamé a mi mami mientras maquinaba mi venganza con Arturo.  Mientras tanto me armé de valor y llamé a mi doctor quien me pidió que fuera a la clínica para que me hicieran un monitoreo.  Esta es la mía, dije, me iré al Doctor, no le diré nada a Arturo y que sufra de cargo de conciencia.  Mi mami me bajó rápido de mis pensamientos rencorosos, me carajeó y me dijo que me dejara de niñadas y lo llame (mi madre es famosa por ser directa, frases célebres como "hijita píntate por favor que hay que ser muy bonita para andar sin maquillaje, son frases típicas de su autoría).  Tomé el teléfono, llamé a Arturo y él estaba en la puerta de la casa.

Todo luego fue una locura.  Monitoreo de contracciones positivo, el Doctor dijo que me operaba de una vez y gracias a mi organización, tanto mi maletín como el de Miranda estaban listos.  Por supuesto, Arturo, que era el encargado de la filmación, no había cargado la batería, pese a mi constante requerimiento, lo que le ocasionó un stress peor que el mismo hecho de ser padre.   Gracias a Dios llegó a tiempo con cámara y todo.

La epidural produjo en mi reacciones muy graciosas, no solo temblaba como si me encontrara en el propio polo norte echada sobre hielo, sino que se me dio por hablar sin ningún control.  No podía parar de hablar.  Imagínense eso considerando que normalmente tengo una gran capacidad para conversar.  A todos los que entraban en la sala les preguntaba por Arturo, les decía que no me toquen si no había llegado mi esposo, llamaba a Arturo a gritos, en fin.  Me calmé cuando lo vi entrar y sentí su mano aferrando la mía con firmeza.  Luego todo fluyó.

Mirandita, saliste de mi barriga, toda arrugadita y cubierta de líquidos varios, recuerdo verte por primera vez y llorar como loca, sin control, de verte bien, completita, con aquellos piecitos y manitas tan chiquitas, tu pelo oscuro y tus ojazos bien cerrados.  Arturo me dijo "amor, la bebé está bien" y caí dormida de inmediato.

Desde ese glorioso momento, todo ha sido en mi vida aprendizaje.  Donde tú querida hijita me has enseñado mucho.  Me has enseñado a querer sin límites, me has enseñado a dormir menos (vaya que el aprendizaje de esta parte ha sido duro e intenso), me has enseñado tolerancia y paciencia.

Estoy muy orgullosa de ti Miranda.  Mañana cumples 7 años.  Ya eres una niña.  Ya podemos ver en ti parte de nuestro trabajo y sentimos que lo hemos hecho bien.  Eres dulce, cariñosa, tienes claras tus ideas, eres empática con los demás, muy cercana a nosotros, pero tienes claro el sentido de autoridad, eres respetuosa y también graciosa.  Vemos en ti esas ganas de aprender algo nuevo cada día.  De estudiar con muchas ganas, de aprovechar cada momento de tu vida.  Es muy fácil complacerte.  Cada situación que te planteamos la vives con intensidad y la aprovechas.

Gracias hija querida por hacerme mamá.  Esos ojos hermosos que tienes me hacen cada día la mujer mas feliz del mundo.

Te amo mi princesa hermosa.

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