martes, 19 de abril de 2011

Un tributo a mi mami

El próximo 27 de junio mi madre cumplirá 80 años de vida.  Suena a muy viejita efectivamente, pero quienes la conocen, se sorprenden de saber que tiene la edad que tiene.  No la aparenta en absoluto.  Claro, ya tiene algunos achaques, básicamente centrados en la artritis que la aqueja desde muy joven y la hipertensión.  Pero si no fuera por esas manitos deformadas por la artritis, no habría forma de que adivinaras su real edad.  Y eso es porque tiene un espíritu envidiable.
Estoy convencida que mi mami se siente joven todavía, por eso es que todavía tengo que lidiar con ella para que no se suba a los bancos a cambiar los focos de luz, amenazándola con que si se rompe la cadera no le voy a empujar la silla de ruedas, por irresponsable.  Que mentira tan grande la mía, la llevaría a todo lado conmigo, pero no se lo puedo decir.
Ella ha sido siempre mi amiga incondicional.  Ha estado siempre a mi lado, acariciándome la cabeza cuando lloraba desconsolada por alguna pena de amor, derramando lágrimas conmigo al verme sufrir sin poder hacer nada por ayudarme.  Ha reído a carcajadas con alguna ocurrencia.  Ha celebrado a mi lado cada triunfo en mi vida, que ella lo sentía tan suyo.  Pero sobre todo me ha infundido fuerza y coraje. Siempre me enseñó a enfrentar los problemas con la cabeza fría, no caer derrotada ni echarme a llorar.  “Los problemas no se resuelven llorando”, me decía siempre, a mi, llorona empedernida.  Y acto seguido, la podía ver llorar a mares viendo una telenovela o una tragedia de noticiero.  Pero nunca con sus problemas.
Mi mami fue maga.  No tengo la menor duda.  Logró que termine el colegio y lo más loable, logró pagarme la universidad completa.  No tengo la menor idea de cómo lo hizo.  Por eso creo que fue maga.  Pero con ese esfuerzo me regaló el mejor presente que uno puede hacer a los hijos, la educación.  Y lo recibí con gratitud y lo aproveché tremendamente.  Creo que eso fue clave en mi crianza.  En darme todo lo que podía, pero siempre haciéndome saber del esfuerzo que le costaba cada cosa.  Para que no creyera simplemente que todo me lo merecía.
Siempre muy firme en corregirme, me acuerdo que mi padrino siempre le decía que me criaba como sargenta.  Pero junto con ello recuerdo claramente los besos y caricias que recibía de niña.
Cuando  estudiaba en la universidad mi mami se convirtió en “la Gallina Azul”, esa que salía en la propaganda de Maggi.  La verdad es que se le veía igualita, con una túnica turquesa que usaba.  Y como gran cocinera que es, nos engreía con la comida.  Todos los amigos de la universidad estoy segura que la recuerdan, porque nos alimentó a todos durante muchas horas de estudio.
Debo confesar que hubo una época en que mi prioridad fueron las fiestas y los amigos, y la dejé relegada un poquito.  Pero ella no se quedó sufriendo en un rincón y me dijo.  Sal todo lo que quieras, pero los domingos almorzamos juntas.  Y tuve esa rutina por muchos años, aprendiendo a dedicarle un tiempito en aquellas épocas de inquietud.
La llegada de mis hijas le dio nuevos bríos.  La vi renacer.  Los ojos que notaba aburridos hacía un tiempo, brillaban de nuevo.  La sonrisa iluminaba su cara.  Tenía otra razón para vivir intensamente: sus nietas.  Y ahora es la mejor amiga de ellas. 
La mamama es un apoyo incondicional.  Está ahí ayudándome en cada momento.  En cada detalle.  Cada vez que pido auxilio no he terminado de hablar y está ahí instalada en mi casa, colaborando con el baño, calentando la comida, revisando que falta para que estén listas para el colegio.  Es un apoyo si tengo que llegar tarde, corre a leer los cuentos.  Los fines de semana mis enanas hacen pijama party con la abuela.  Y se pelean por quien duerme con ella y quien en el sofá cama.  Y es la abuela la que suplanta las escasas habilidades culinarias que poseo.  Es con ella con quien preparan las galletas, los muffins, una torta, los chocolates rellenos.  Es ella las que les da manjar blanco y chocolates un domingo en la mañana y con la que tengo que discutir para que no las atiborre de dulces.  Es ella la que con lo poco que tiene está siempre ahorrando para comprarle un nuevo juguetito a las chicas.
Y pronto cumplirá 80 años… que aunque no se noten pesan.  Y no puedo ni imaginar que en algún momento dejaré de tenerla a mi lado.  Simplemente no me es posible procesarlo.  Porque a pesar de tanto tiempo juntas, la sigo necesitando a mi lado como cuando tenía 5 años.
Y como no me quiero poner triste… celebraremos esos 80 años y haremos una linda fiesta con sus hermanos y amigos, con sus nietos y sobrinos, con la comida que le gusta, con su música criolla, que escuchaba de niña con ella en casa y con hora loca y la quiero ver feliz, muy feliz.
Te amo mamita.

7 comentarios:

  1. Hay mamás que se merecen el cielo y más. Tengo una de esas en casa, y ojalá por mucho más tiempo. Deben ser regalos que nos mandan los angelitos para compensar lo que nos faltó.

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  2. Yo lo celebrare desde aqui tambiem, despues de tanto tiempo converse con ella en skipe, la vi regia igualita desde cuando la deje..... dile que yo tambien la quiero mucho,saludos querida prima........Chero

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  3. Despues de leer estas lindas palabras que Claudita le escribe a su mama, tengo que decir que me emociona, ya que a Claudia la conozco desde que ella era una bebita.

    Precioso y muy cierto.

    TE QUIERE MUCHO
    Tia Dina

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  4. Tia Dina que linda! yo también te quiero mucho!

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  5. me emocionaste Claudilla. . . tu historia es muy parecida a la mía. . .
    ¡qué vivan mucho mucho nuestras mamitas! :)
    Carla

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  6. Me encanto este blog Claudita, realmente el amor de nuestras madres es lo mejor que tenemos, y sabes recuerdo mucho a tu mami, y una vez en particular, cuando fui a tu casa y ella me enseno a hacer unos huarheros rellenos de manjarblanco, no solo me dio su receta, me enseno a hacerlos, tu mami, una mujer muy especial, la recuerdo con mucho carino, un beso de mi parte, y un feliz cumpleanos atrazado de mi parte

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  7. Prima, muy lindo tu relato, que bonito tributo a mi tia Elba, realmente las madres merecen todo y sin medida, regalarles calidad de tiempo efectivo, darles ese amor incondicional... es hermoso, y personalmente me ha gusado tu relato, gracias por compartir tu vida entera resumida al lado de tu madre, una madre maravillosa, es una tia maravillosa, tu sabes que la adoro y la considero como mi abuela... y me alegro mucho que la ames y la engrias a la "gallina azul".... y de hecho...doy fe de todo... y por cierto...muy emotivo... Un Beso primita,... te quiero mucho, se que tu eres y seras siempre una excelente madre...

    Yo por mi parte, amo, adoro y engrio a mi madre, trato de darle todo mi tiempo, mi respeto, mi amor, todo...es maravillosa... ella se lo merece tambien, tu sabes como es ella, y no necesito explicarte mucho... aprovecho para agradecer ese cariño que tienes por ella.

    Tu Primo
    Walter Luis.

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