miércoles, 4 de septiembre de 2013

Fueron casi 40 años...

Mañana hubieras cumplido 40 años y probablemente me hubieras contestado el teléfono eufórico, zampado, desde algún lugar en Miami rodeado de queridos amigos.  Me hubiera sonreído pensando en ti a tus 40 años haciendo exactamente lo que hubieras hecho a los 25.  Hubiera pensado que ya llegaría el momento en que sentarías cabeza, te casarías, tendrías mas niños y serías un tranquilo padre de familia.  Esta semana hubiera sido de fiesta.

Por el contrario, hoy no puedo pensar en tu futuro, porque ese futuro nos lo robaron.  No podré escuchar tu risotada y tu voz grave contándome toda la comida chatarra que te empujaste ese día.  Tendré que pensar en llevarte flores al cementerio.  Tendré que esperar la misa del viernes en la que te recordaremos y celebraremos.

Cuando miro hacia atrás y pienso en que hace solo un mes mi vida era todo alborozo celebrando un triunfo profesional, encuentro que la vida te da golpes y te genera contradicciones.  Encuentro y reflexiono en que la felicidad solo son momentos y no un estado completo, que siempre sucederá algo que la opaque y habrá que hacer esfuerzos para poder recuperarla y encontrar otro momento en que te haga feliz.  Y ese momento hay que disfrutarlo con intensidad.

Tú viviste la vida intensamente.  Disfrutaste de ella, la tomaste con tus manos, la llevaste al límite, retando al mar cada día que salías en tu moto o manejando en velocidad probando un nuevo auto, otra de tus pasiones, generando un nuevo negocio, haciendo una nueva inversión.  Eso me da algo de serenidad.  Pensar que disfrutaste cada instante de tu vida.

Pero también me pregunto si te dediqué suficiente tiempo en estos casi 40 años.  No nos veíamos con frecuencia, pero sabíamos que estábamos ahí uno para el otro.  Cuando estábamos juntos compartiendo alguna velada, nos reíamos a carcajadas de las ocurrencias de tu hermano o comentando alguna anécdota de tus amigos.  Me contabas de tus logros y yo sonreía.  Espero haberte dicho mas de una vez que te quiero.

Ha pasado casi un mes y no llega el consuelo.  Dicen que el tiempo cura todas las heridas.  Supongo que eso es cierto.  Esta experiencia es lo mas duro que me ha tocado vivir.  Aunque sonría, aunque siga viviendo, llevo una profunda cicatriz en mi corazón y una preocupación constante por ser el soporte de tus papis y tu hermano, por estar presente en la vida de mi sobrino.

Primo querido.  Dónde estés, espero que estés en paz.  Dónde estés, celebra con intensidad los 40.  Nosotros aquí en la tierra estaremos pensando en ti.  Te quiero y siempre te querré.

3 comentarios:

  1. Mejor no intentes buscarle explicación a lo que no se puede explicar. Eso ya lo aprendí. Terminas por acostumbrarte a la ausencia solamente porque no te queda otra. Al final, la vida es eso: adaptarse, acostumbrarse.
    A mirar para adelante, sin olvidar a los que extrañaremos por siempre.

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  2. Solo el tiempo cicatriza las heridas y como te dicen antes no busques explicación, solo sigue viviendo.
    un abrazo

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