miércoles, 7 de septiembre de 2011

El tiempo y Momo

El otro día fue al teatro con mis hijas a ver Momo.  Se que es una obra de teatro famosa pero lo cierto es que yo nunca la había visto o leído, aunque claro, tanto el nombre "Momo" (y no por los gordos gigantescos reyes Momo de Brasil en carnavales)  como el de "Casiopea" me eran familiares, sin tenerla clara (by the way, la Casiopea de la obra era igualita a Keiko Fujimori! jajaja).  Lo cierto es que si bien la obra entretenía a los niños, era claramente un mensaje directo para los padres, a quienes a veces la vida nos lleva por delante y vivimos apurados y pendientes del reloj sin dedicarles calidad de tiempo a nuestros hijos.

Para mi este tema es especialmente sensible, porque necesito "25 horas al día vida mía, 8 días a la semana si me da la gana" como diría Juan Luis Guerra.  Y es que por mas organizada que soy, en el fondo de mi corazón siempre tengo ese bichito de que no dedico todo el tiempo que debiera a mis hijas.   Lo estoy confesando aquí frente a ustedes, mi mundo virtual, pero obviamente este no es un tema que acepte con facilidad frente a mis hijas, especialmente ante Lara que es sumamente exigente y vive renegando porque yo trabajo. 

Y hay que tener cuidado que los cargos de conciencia no nos vuelvan esclavas de los hijos y ellos no sepan apreciar el esfuerzo que hacemos día a día para poder pasar un tiempito con ellos.  Desde el simple hecho de llevarlas al cole todas las mañanas en lugar de contratar movilidad, hasta las recogidas de los santos y casas de amistades.  A veces pienso que ellas la tienen tan fácil que el tema les parece absolutamente natural y por tanto no valoran mis esfuerzos.  O quizás son muy chiquitas para hacerlo, pero por si acaso se los recuerdo y grafico de la mejor manera posible.

Y aquí viene otra parte de mi confesión virtual.  Soy "veleta" tengo muchas amistades, algunas que veo con mas frecuencia que otras, pero que están ahí también presentes con mucho cariño y que de alguna manera por voluntad o por responsabilidad siento que debo atender.  Entonces viene la mezcla entre estas ganas de salir y pasar un momento divertido entre adultos y el hecho de que esta salida implica que no les puedo leer el cuento para dormir, que aunado al hecho de que Lara me llama a las 7 y 30 p.m. para verificar que salí de la oficina y me regaña realmente si no puedo llegar a tiempo, me generan un mix catastrófico.

Tampoco es que viva mi vida con angustias.  Eso no es cierto.  Pero el hecho es que sin querer, cada vez tengo mas postergadas las idas al cine y al teatro que tanto me gustan, porque los horarios son a las 8 pm aproximadamente  en lugar de las 9 pm que para mí sería la hora ideal. 

De hecho tampoco hago nada de ejercicio.  No es que el ejercicio me motive mucho, pero seamos honestos, si me levanto a las 6:00 a.m. para ducharme y cambiarme y atender a mis hijas a las 6:30 a.m. mientras Conchito está ayudando con los desayunos y las loncheras y luego viene a peinarlas mientras tomo un café, esta rutina que se repite de lunes a miércoles, me imposibilita madrugar para hacer algo de deporte (ninguna posibilidad que me ponga a correr por las calles a las 5:00 a.m.!), jueves y viernes que Arturo hace el pool al cole, él se levanta 6:30 a.m. para ocuparse de si mismo, y yo por supuesto tengo que seguir con el hecho de ocuparme de las chicas, básicamente puedo dormir 30 minutos más.  Los almuerzos, aunque no son la mejor hora, son otra alternativa, pero ello significa dejar de ver a Lara a quien todavía alcanzo a esa hora, agregando el hecho que tengo que recogerla martes y jueves de los talleres y siempre hay algún almuerzo en que debo ocuparme de las amistades una vez a la semana.  Me quedé sin almuerzos.  Me queda la noche.  Pero eso significa no llegar a la hora del cuento a lo que tengo que sumar la flojera galopante que uno tiene a las 8 p.m. y los compromisos que surgen al menos una vez por semana!  Me he prometido a mi misma que el próximo año procuraré hacer ejercicio a la hora de almuerzo considerando que a mis hijas ya no las atraparé en casa pues llegarán mas tarde.  Vamos a ver si no me boicoteo el ejercicio.

En fin... creo que me desvié un poco del tema.  Sólo quería compartir estas angustias con las madres que trabajan y sienten lo mismo que yo y aconsejarles que no demostremos estas angustias frente a nuestros hijos para evitar criar tiranos y que además demos los mensajes correctos a nuestros hijos, ello significa cambiar un: "trabajo para comprarte tus cositas e irnos de viaje" por un: "trabajo porque me gusta, estudié muchos años, lo hago bien y lo disfruto". 

Finalmente... estoy en la búsqueda del Dr. Hora Segundus Minutus, pues me vendría bien de vez en cuando negociarle una paradita del tiempo para tomar un respiro no creen?


4 comentarios:

  1. ¿Qué decirte? Mi mamá tenía dos trabajos, llegaba a las 11 pm, había días en que no la veíamos y no creas que no la extrañaba. Pero, ¿sabes qué? Acá estamos.
    No te sientas mal, estoy segura de que haces todo lo que puedes y más.
    :D

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  2. Compatibilizar el tabajo con la labor de madre no es fácil pero seguro que lo haces muy bien.
    Un saludo

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  3. Gracias por sus comentarios Gaby y Chelo!!! por lo menos hago mi mejor esfuerzo!

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  4. Y no puedes trabajar medio dia?, yo te comprendo perfectamente, me sentia asi en Peru, ahora despues de casi 8 a~os de ser unicamente mama, antes q me manden al manicomio estoy volviendo a mi carrera el proximo a~o.

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