lunes, 16 de mayo de 2011

Sex & the City (no apto para menores)

Soy una fanática de la serie Sex & the City.  En realidad una fanática tardía, porque nunca vi la serie mientras la pasaban por el cable, sino que la compré en todas sus temporadas en DVD y las vi de seguido en jornadas que implicaban amanecidas y malas caras de Arturo (sólo podía verlas en el DVD portátil y con audífonos para que no le haga bulla).  La serie me fascinó y creo que fue por varios motivos. 

Uno de ellos fue esta variedad de trajes y zapatos que se mostraban en la serie que me hacían soñar con una vida de glamour parecida.  Bueno pues, una tiene su lado hueco también, aunque no cambiaría por nada mi humilde vida de familia.  Lo cierto es que la gran culpable de que invierta una buena cantidad de mi sueldo en zapatos es Carrie Bradshaw y de hecho sueño con tener ese magnífico walking closet que salió en el depa de la película de cine (la uno).  Mientras tanto me conformo con zapatos de menor precio (no me da la billetera para comprar "en oferta" zapatos de US$ 450.00) y tenerlos amontonados unos sobre otros en el closet porque no entran todos...

De veras que aunque suene fatuo, me parecería divertidísimo tomar en Nueva York el tour Sex & the City que te ofrecen, aunque seguro que el tour no incluye a esos especímenes masculinos tan guapos que salieron a lo largo de toda la serie, pero bueno, nada es perfecto. Claro esto sería posible sólo si viajara con amigas, porque Arturo a la sola mención de esa posibilidad me mandó por un tubo. 

Y la segunda razón por la que la serie me encantó, es por el desenfado con que las mujeres protagonistas de la serie, cada cual en su estilo, abordan los temas sexuales.  En una sociedad como la nuestra, tan reprimida y tan de apariencias, me parecía delicioso imaginar una conversación como la que sostenían las 4 chicas disfrutando de un brunch dominguero, donde exponían sus últimas conquistas y vericuetos sexuales.

La verdad pensaba que esas cosas sólo les pasaba a las gringas, o cuando menos, sólo sucedían en Nueva York, pero he tenido la oportunidad de comprobar que tengo en mi círculo social a una gran amiga, a quien le había perdido el rastro hace mucho y que por casualidad encontré en Lima hace poco, que por supuesto vive fuera hace mucho tiempo (específicamente en Alemania) y que se sintió en la libertad de contarme  sus aventuras amorosas de la manera más graciosa posible. 

Esta amiga mía, vive casi 20 años fuera y cuando dejó el Perú, definitivamente pensó que llevaría una vida de familia normal y común, como el de cualquier peruana, sólo que con un extranjero que tuvo la oportunidad de conocer.  Pero no fue así.  Su matrimonio no duró mucho tiempo y como siempre tuvo inclinación hacia las relaciones tortuosas y complejas y no puede vivir sin alguien que le silbe en la oreja, no le quedó sino ubicarse al poco tiempo con otro galán e iniciar una nueva relación. 

Pasó por salir con un personaje con quien se sentía muy compatible (de hecho ella en cada oportunidad se enamora locamente), pero después de unos años viviendo juntos se separaron porque el chico no tenía entre sus planes procrear; así que lo dejó.  Luego conoció a tremendo monumento de hombre, varios años menor que ella, a quien dejó porque él si quería procrear y ella no estaba segura.  Empezó a salir con el súper deportista, pero éste muy inconstante no formalizaba, por lo que sólo vivía choques y fugas que a ella no dejaban satisfecha.  En el interín y a través de un servicio de "Speed Date" conoció a un galán vinculado al mundo de los caballos.  Muy simpático el galán, divertido y entretenido.  Muy bien dotado por la naturaleza, contaba con un miembro viril de dimensiones bastante mayores que el promedio, de manera tal que los encuentros sexuales resultaban muy dolorosos, por lo que tuvo que hacer uso de su creatividad para relacionarse íntimamente.  Finalmente lo dejó, entre muchas otras cosas, por gastar mucho en ginecólogo y porque parte de su mundo social incluía la colocación de chicas como “escorts” (felizmente mi amiga no fue colocada).

Luego conoció a un basquetbolista.  Gigantesco él, como todo deportista del basquetbol, por lo que a decir de mi amiga, prometía.  La curiosidad pudo más que su virtud y aceptó un encuentro íntimo para salir de dudas, pero oh sorpresa! El órgano viril no guardaba proporción con los 2 metros y tantos de altura y la talla 48 de zapatos!  A decir de mi amiga, la diferencia era tan saltante a la vista que el tema resultaba intolerante por lo que lo dejó.

A otro galán lo dejó porque no la besaba nunca (ya saben que eso levanta sospechas… hacer el amor y que no te besen significa trato de prostituta…) así que eso no lo toleraría de ninguna forma, forzó el beso y logró descubrir que su prominente barbilla no lo ayudaba a besar con facilidad, por tanto no era precisamente un buen “kisser” y lo dejó.

Ahora mi amiga regresó con el deportista.  Se volvió ella más deportista que nunca.  Aún sufre acosos del bien dotado que la acusa de haber dobleteado con él y el deportista, lo que es falso porque pasó un día entero entre que terminó con uno y salió con el otro. Mi amiga dice que ha decidido sentar cabeza y tener un bebé, aunque todavía le causa inseguridad que el novio no le deje notitas de amor.  Se mudó con él y espera sinceramente que todo funcione muy bien.
 
He llegado a la conclusión que mi amiga se asemeja a la Carrie Bradshaw de Sex & the City y yo he sido una divertida y pasiva oyente de esta agitada vida amorosa.  Supongo que otra de mis amigas expatriadas llegará en algún momento completamente liberada como Samantha!!!


7 comentarios:

  1. Nunca me gustó la serie. Debo haber visto dos capítulos como mucho, pero la verdad que ese tipo de personajes TAN llenos de dudas me aburren como no tienes idea. Siento que se pasan media serie (o media vida= buscando AL hombre y cuando lo encuentran tienen dudas.
    Respeto tus gustos y análisis, pero paso.

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  2. a mi me divierte a morir! tengo mi lado hueco amiguita! ;)

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  3. A mi la serie me encantó.....yo la veía por cable y no me perdía ni un solo capítulo, tambien debo confesar que mi marido era fans de la serie tambien.
    Por otro lado te cuento que yo sí tengo una amiga cual Samantha....es muy divertida y cada vez que te cuenta una de sus noches amatorias, te puedes hasta quedar sin aire de tanto reir.

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  4. al fin me doy un tiempo en leer tu famoso blog... que divertido en verdad!... buena CLAU!!!

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  5. No se de que serie hablais pue sveo muy poco la tele alguna que otra película, pero la historia de tu amiga me ha parecido muy entretenida. Un abrazo

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  6. tienes que contar alguna historia de tu amiga Samantha anónima!
    Jessi por fin me lees! que bueno espero te gusten mis historias.
    Chelo, la serie es buenísima!

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