viernes, 2 de noviembre de 2012

Distraimientos

¡A quien no le ha pasado algo gracioso o bochornoso, imputable al apuro, al distraimiento o a la fatal combinación de ambos!  Aquí les cuento algunas anécdotas de personas cercanas que me hicieron reir muchísimo.

  • Un día mi mami salió a hacer varias gestiones por Miraflores.  Después de caminar por aquí y por allá, entrar a la Municipalidad y a una y otra tienda, decidió darse un respiro y sentarse a tomar un café. Cuando se cruza de piernas descubre que llevaba andando con un zapato azul y otro negro.  Uno abierto por atrás y otro cerrado.
  • Hace mucho tiempo, cuando los celulares eran muy grandes, salió mi primo de casa apurado, tomó su celular y lo colocó en el bolsillo de su saco.  Cuando llegó a su oficina descubrió que tenía consigo el control remoto.
  • Mi suegra renegaba con lo mal que funcionaba su teléfono inalámbrico.  Esta vez estaba muerto, no sonaba nada, no podía hacer ninguna llamada.  Estaba tratando de marcar un número telefónico en el control remoto.
  • Sale mi mami furiosa del ascensor diciéndome que al parecer se había malogrado y que no quería bajar 7 pisos a pie.  Entro con ella a ver que pasaba.  Había omitido apretar el botón del primer piso.
  • Apurada pues me tocaba hacer el pull al colegio, busqué intensamente mis anteojos para poder irme y no los encontraba por ninguna parte.  Por supuesto empiezo a renegar y mi molestia va en escalada.  Mi hija me miraba confundida.  Tenía los anteojos colocados en la cabeza como vincha.
  • Una amiga llega incómoda a la oficina.  Le pregunto que había pasado y se había olvidado nada menos que de ponerse sostén.
  • Mi cuñado hace muchos años se va de compras a Wong, con su suegro y su niña.  Deja a su niña jugando en una zona de cuidado.  Llega a su casa con las compras y su esposa le pregunta por su hija.  Se la había olvidado en Wong.
¿Alguna anédota que compartir?

2 comentarios:

  1. Ahorita la única que recuerdo es algo que me pasó en el colegio. Teníamos casilleros para nuestras cosas que cerrábamos con candados. Una vez metí las llaves a la mochila, la mochila al casillero y cerré el candado con una rara sensación. Felizmente había una copia de la llave por algún lado.

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  2. Salir a la calle con las zapatillas de andar por casa,ponerse las bragas de mi mujer a la hora de seleccionar qué ropa interior era la más apropiada...,olvidar en el coche a Gabi siendo un bebé con las llaves dentro...un Desastre!!
    SL2

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