lunes, 13 de junio de 2011

Mi Buenos Aires querido...

Buenos Aires es una ciudad hermosa en cualquier momento.  Siempre me viene bien viajar a Buenos Aires, sea por trabajo, sea por paseo, sea por un día, sea por varios. Esta vez tuve la suerte de estar por ahi unos dias en vacaciones totales.  Y me refiero a vacaciones totales porque me fui con mis dos queridas amigas Mónica y Maritza, eso significa que tuve vacaciones de la oficina, tuve vacaciones de mi esposo y tuve vacaciones de mis hijas.  Fueron exclusivamente mis vacaciones. 

Este detalle es importante porque claro, cuando viajo con mis hijas, pues claramente el viaje deja de ser mío y se convierte en aquel cuya planificación gira estrictamente en torno a los intereses de mis hijas.  Por supuesto toca bregar con las levantadas, las cambiadas, los baños, las comidas, siempre mas relajada que de costumbre porque las normas se hacen mas laxas, pero al fin y al cabo soy mamá a tiempo completo.  Me dirán que las vacaciones de pareja también se consideran como exclusivas vacaciones, pero no es así.  Por supuesto que las disfruto en cada momento, las valoro inmensamente y las necesito siempre.  Pero el hecho es que cuando uno viaja con el esposo pues me toca negociar lugares que visitar, oportunidades, horas y las insoportables siestas que Arturo necesita tomar en cada momento...  de hecho no tenemos los gustos exactamente iguales, hay cosas que yo quiero hacer que a él no le interesan y viceversa.

En este caso, la negociación era mínima.  Siempre quedó claro que si a alguna le provocaba un plan distinto al propuesto, pues lo hacía y no pasaba nada.  Por supuesto pre coordinamos las obras de teatro que queríamos ver, llegamos a un rápido acuerdo y encargamos a una amiga que vive en Buenos Aires que compre las entradas (gracias Jekita!).

Y disfruté de Buenos Aires... de sus calles con esta arquitectura tan europea y hermosa, de sus tiendas de botas de cuero, hermosisimas, de varias formas, tamaños, tacos y demás, de Prune y sus articulos de primera necesidad, de sus teatros (fuimos a ver Chicago y coincidimos las 3 en lo espectacular que nos pareció! nada que envidiar a las obras de Broadway!), disfrutamos de su tango, maravilloso y sensual, disfrutamos de sus restaurantes maravillosos de carnes y pastas y por supuesto de sus vinos malbec y sus champagnes y también recreamos la vista con especimenes masculinos muy guapos y elegantes que tienen una flexibilidad en el cuello de niveles impresionantes (que uno esté a dieta no nos impide mirar el menú).

Capitulo aparte merece el "book shopping".  Es que cada tienda del Ateneo es mas hermosa que la otra.  Entro a la tienda y algún espíritu poco juicioso se apodera de mi y termino con una pila de libros para mi y para mis niñas, según yo, a mejores precios que en Lima, pero que no consideran el peso que representarán en mi maleta.  Claro los 7 kilos de sobrepeso en la maleta fueron una mezcla de libros y botas, no le voy a echar la culpa sólo al Ateneo.

Fue delicioso no sentir apuro en ningún momento y poder decidir que hacer en el momento y pasarnos 3 horas en La Cabrera comiendo una carne maravillosa acompañada de cuantiosas copas de vino!  un relax absoluto.  Los cafés y medialunas en los largos desayunos. acompañadas de extensas conversaciones con y sin sentido.

Pero entre toda esta belleza, no pude ocultar mi sorpresa al ver lo sucia que mantienen la ciudad.  Muy descuidada en materia de limpieza.  Era de terror caminar por Florida en la noche después de los teatros pues la cantidad de desperdicios regados por la calle eran de dimensiones impresionantes, agregando además que los restaurantes tiraban la basura y ésta se regaba acompañando a los desperdicios de los transeúntes y ambulantes que han tomado parte de dicha avenida.  Me permitió comparar que al menos mi distrito, no está nada mal en materia de limpieza.  Muchas veces uno no valora lo que no tiene al lado hasta que no hace comparaciones con otros lugares.

También se siente cierto nivel de incertidumbre política.  La Plaza de Mayo tomada no sé desde hace cuanto por los veteranos de la guerra de Las Malvinas, quienes piden se les reconozca algún derecho y que al parecer han sido absolutamente abandonados a su suerte.  Pintas y graffitis en algunos edificios.  Tráfico intensificado por cortes de calle a horas puntas, debido a protestas espontáneas y una realidad política que al parecer, llevará a los argentinos a reelegir a la señora Cristina, al no tener una alternativa de oposición sólida, sino por el contrario, difuminada en varios candidatos (cualquier parecido con la realidad peruana es mera coincidencia)

Con todo, debo declararme una enamorada perdida de Buenos Aires... ciudad muy glamorosa... como mi amiga Maritza...

4 comentarios:

  1. Mi sueño es volver a Buenos Aires, visitar sus maravillosas tiendas de libros. Y regresar a Montevideo, por supuesto.

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  2. Hace relativamente poco tuve la oportunidad de pasar uns días en Buenos Aires y al leerte he vuelto a recordarlo.
    Gracias por haberme dado esa oportunidad. Un abrazo

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  3. Gaby yo quiero ir a Montevideo! nací ahi y nunca he vuelto!!!

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  4. ¡Vamos! Previa parada en Buenos Aires, claro.

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