lunes, 20 de junio de 2011

La visita al ginecólogo...

No hay cosa mas bochornosa e incómoda que visitar al ginecólogo.  En el caso de esta revisión clínica de primera necesidad, ni la naturaleza ni la ciencia fue sabia.  Nos puso todo muy complicado, de manera tal que realmente tengas que estar muy incómoda durante toda la consulta.

Esta reflexión la traigo a la luz a propósito de que hoy, como mujer precavida, hice mi chequeo preventivo, que por supuesto, incluyó revisión ginecológica y mamografía. 

Pero la historia empezó hace mucho.

La primera visita al ginecólogo la hice con mi mami.  Claro, mi mamá estaba aterrada de dejarme con un doctor que me vería los lugares mas recónditos de mi cuerpo a solas.  Con la inocencia de la adolescencia me dejé acompañar por ella pues efectivamente, el mismo temor se había enraizado en mi ser e imaginaba al doctor lanzándose encima mío una vez que estuviera inmovilizada en el sillón ginecológico.

Cambiar la costumbre y evitar a mi mami fue algo absolutamente necesario una vez que el doctor te preguntaba de manera directa si habías tenido relaciones sexuales y como te cuidabas.  Contestar honestamente a esa pregunta delante de mi mami era imposible, así que ideé diversos métodos, que iban desde la visita intempestiva hasta la llamada previa al doctor para que en determinado momento sea él quien echara a mi mami del consultorio.

Lo cierto es que conforme pasan los años y sigues año a año abriendo las piernas ante un desconocido, los temores y las vergüenzas se van disipando.  Que te puedo decir después de dar a luz, donde media clínica te revisa la vagina, especialmente si estás esperando tener un parto natural y tienen que medir tu dilatación (cosa que por cierto pude evitar por las cesáreas).

La depilación brasilera es también una buena forma de agarrar práctica y sentirte menos incómoda ante la clara exhibición de la "Doña".

Para aquellos chicos que no la tienen clara, ir al ginecólogo implica colocarte una batita transparente y encontrarta completa y absolutamente desnuda .  Ponerte en la camilla que te indica el doctor, escuchar la frasecita típica "deslízate bien al borde de la camilla por favor", hecho que es necesario para lograr el ángulo perfecto y colocar una pierna a cada lado, exhibiendo en todo su esplendor aquello que mi mami siempre buscó que conserve cubierto.  Hay algunos doctores que son mas considerados y te van explicando paso a paso que van a hacer para que no te asustes.  La aplicación de la vaselina, algún aparato tipo manguera con el que te ven por dentro, la bendita cuchara que te meten, que no se como se llama, para sacarte la muestra del papanicolau y bueno, la absoluta incomodidad de ver al doctor sentado con la cara precisamente entre tus piernas, mirando fijamente a la Doña.

Pero ahí no queda todo... luego te bajan la batita y te tienen que aplastar las Juanas por todo lado con brazo abajo, brazo levantado, para el lado izquierdo, para el lado derecho y terminan con pellizcón en el pezón para verificar que no emerja ningún líquido indebido.  Disculpen que sea tan gráfica chicos, pero es la única forma de que entiendan esta incomodidad.  Y todo mientras el doctor te conversa de política, el clima o  de literatura.

Hace un tiempito visité un ginecólogo recomendado por una amiga y éste si que encontró la mejor manera de agregar algo mas al bochorno tradicional.  Pues resulta que proyecta a la Doña en una pantalla gigante, mientras te hace todo el chequeo.  Se imaginan el impacto de ver a la Doña, aquella que la mantenemos cubierta, pero que al fin y al cabo no conocemos tan bien -pues se requiere de extremas posiciones para poder verla y ni siquiera del todo-, derrepente ahí, en pantalla gigante, en todo su esplendor... y luego tener que apreciar, no solo sentir e imaginar, todo lo que le hace el doctor a la pobre.  DEMASIADO.  No necesito de la pantalla gigante para nada.

Y les tengo que contar que la cosa se pone peor a partir de los 40, pues ya no sólo te harán el chequeo de las Juanas con la mano sino que pasarás a hacerte la famosa mamografía.  Como explico que, tener que colocar a la Juana, abundante ella, sobre una bandeja, con ayuda de una o un profesional, que la acomoda a su antojo para que encuentre el mejor ángulo, para luego tener que ser aplastada de la manera mas brutal por una lámina de metal que la mantiene inmovilizada, tanto de frente como de costado! que les puedo decir, básicamente que no entiendo como logran tomarse una mamografía mis amigas 32 ó 34 A.

Que cosas tenemos que sufrir las mujeres... al menos a ellos los mandan al proctólogo.  Algún equilibrio tiene que haber no?

5 comentarios:

  1. Por eso yo no me cambio de médico por nada del mundo.
    :D

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  2. por eso siempre uno tiene a su medico de confianza,

    me encantan tus blogs amiga
    saludos

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  3. Uf! que horror!! y pensar que tengo mi primera consulta dentro de dos dias

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  4. Soy 32 de sosten..mi experiencia de mamogradia da para un post completo jaja...

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