miércoles, 23 de octubre de 2013

A mis queridos amigos Trener...


Cuando entró mi hija por primera vez al cole tenía mucha expectativa de no habernos equivocado en la elección.  Y tenía la firme decisión de generar lazos fuertes entre los padres de familia, que permitan extender una red de contactos que nos hicieran sentirnos más cerca de nuestras hijas.

 

Para mí, tarea fácil.  Soy amiguera por naturaleza, disfruto conociendo gente nueva e intentando leerlos y encontrar puntos en común; soy veleta me encanta estar en todo lado y organizar eventos.  Para mi querido esposo, solitario, desconfiado por naturaleza, casero por completo, pues  un tremendo esfuerzo, que sólo demuestra el gran amor que tiene por sus hijas.

 

Lo cierto es que la realidad superó las expectativas que tenía y encontré un grupo de gente interesantísima con la que en tan solo un par de años hemos generado una muy linda relación, en la que la sensación de conocernos de toda la vida la tenemos muchos.

 

Debo confesar que los lazos son más fuertes en la promoción de mi hija Miranda, donde claramente, al ser la primera en ingresar al cole, fue donde me arrojé con ímpetu a generar estos lazos de los que vengo hablando.  Y la respuesta no se hizo esperar.   Encontré muchos padres de familia con las mismas intenciones que las nuestras, por lo que la conexión fue inmediata.

 

Como paso número uno, me ofrecí de delegada del salón de Miranda junto con Mariana, mami de Macarena, quien había compartido aulas en el Nido Little Me con mi enana.  La primera reunión de delegadas fue en mi depa y con el ánimo de involucrar a más personas, invitamos a otras mamis que quisieran compartir ideas y generar proyectos con nosotras.  La reunión fluyó con una naturalidad impresionante, las bromas iban y venían y de allí surgió la idea de reunirnos con esposos.  Así que manos a la obra y de manera inmediata invité a mi depa a unas 5 parejas de padres, a dedo, que tenían cara de buena gente, que asumí tendría afinidad y la pasamos genial, tomando unos vinitos, comiendo quesos y riéndonos a carcajadas.

 

Desde ese momento, las reuniones y los eventos empezaron casi a organizarse solos, conociéndonos un poco más entre todos, uniendo a nuestros hijos en paseos y viajes de fin de semana, pero sobre todas las cosas, generando lazos muy fuertes entre amigos, que hoy me parecen de toda la vida. 

 

Si pasa una semana y no sé de ellos, inmediatamente un mail, un comentario en Facebook o una llamada entre nosotros para saber en qué estamos y si estamos bien.  Un grupo de amigos, con los que sé que puedo contar incondicionalmente y que nos apoyamos todo el tiempo, no solo en temas vinculados a nuestros hijos (y su logística, que no es poca cosa), sino también entre nosotros a nivel emocional.

 

Algunos, en tan poco tiempo, han seguido caminos distintos, pero se mantiene el vínculo y el cariño y hacemos esfuerzos por seguir conectados. En este grupo se encuentra mi amiga la Gringa Loca Alicia y sus maravillosas pizzas, émula de Martha Stewart que todo hace con sus manitas y su esposo Alvarito, gran comentarista en Facebook sobre realidad nacional y últimamente agricultor y Karinna y Mauri, con quien aprendí que tener tatuajes no te hace diferente y que no deben faltar chelitas en la refri.

 

Andre es la dulzura en persona, no fue por gusto que eligió ser profesora de educación inicial, su paciencia y su dulzura son mi inspiración.  Pero además posee un privilegiado sentido del humor, al que acompaña mi querido Franco, compañero de películas de terror y de grandes juergas, pieza segura para que la reunión sea animada.  Vane y Pollo, mis amigos Peace & Love, con su nota ecológica y apegados a la naturaleza, con su casa en Cangrejo funcionando siempre como sede abierta a los amigos, mis compañeros de Mistura y de grandes conversaciones sobre la vida.  Mi querida familia Truchini, Mónica y Luchito, compañía inmejorable, para la tertulia, para un buen vino y para un buen plato de comida, mejor si es preparado por Lucho.  Mi Jekis, la mujer más positiva que conozco, un ejemplo de mujer en todas sus dimensiones, siempre encontrando el lado bueno en cualquier circunstancia y siempre con una palabra de cariño y una mano estirada para ayudar desinteresadamente a quien lo necesite.  Marianita, súper colaboradora, siempre conciliadora y dispuesta a tender una mano y Juanfran, con esa chispa arequipeña tan particular, Mirella, gran amiga, con quien he afianzado lazos por la súper amistad de nuestras hijas, gran repostera de cupcakes, brownies y galletitas y Pochito, absolutamente divertido, con una broma para cada ocasión, que nunca pierde la sonrisa.  Mis amigos Meche y Toño, ejecutivos y runners, que últimamente nos tienen olvidados, pero con quienes la química es indiscutible, Gustavo y Su, divertidos, directos, participativos y miles de amigos más, que no puedo mencionar por lo extenso, pero todos íntegros y confiables, así como divertidos.  Y aunque no sea de esta promo, no puedo dejar de mencionar a Dahx y Fabiola.  Extraordinaria pareja, llenos de entusiasmo.  Fabi es la persona más carismática que he conocido en mi vida, llena de ideas novedosas, súper entusiasta y con un ánimo que nunca decae! Y mi querida amiga Mechita, organizadísima, responsable, directa y con ánimo constructivo.

 

Queridos amigos Trener... tenemos muchos años más por delante... sigamos construyendo lindas familias juntos!  Los quiero mucho!

 

domingo, 13 de octubre de 2013

Cusco fascinante

Acabo de llegar de unas deliciosas vacaciones familiares en el Cusco.  No es la primera vez que viajo al Cusco, pero es un hecho que en cada oportunidad resulto fascinada con la intensidad y buena vibra de la ciudad y de sus alrededores.

Aunque ya conozco muchas de las ruinas que visité esta vez, la idea era poder mostrarles estos lugares a mis hijas, así que visité muchas de ellas nuevamente y las disfruté como la primera vez.  Entender el significado de cada uno de estos lugares, lo que significó en tiempos de los Incas, ya es por si una aventura y todo un misterio y fascinación.  Era importante contar con un guía en cada visita y todo un reto que pudiera explicar la historia de manera sencilla y amena para poder captar la atención de 4 niños entre 6 y 9 años.

El denominado Valle Sagrado te ofrece un paisaje maravilloso.  Varios pueblitos hermosos y llenos de vida al lado del río, pequeñas casitas con techos a dos aguas, mucho verde en el camino, auquénidos, ovejas y burritos en el paso.   En cada lugar que pasas encuentras puestos de venta de artesanía, que te ofrecen variedad de souvenirs y utilitarios simpáticos, atendidos por mujeres robustas con trajes típicos multicolores.  Digno de destacar los puestos de venta de comida al borde de la vía, donde ofrecen cuy al palo, tostado y crocante, que no pudimos comer por falta de apetito pero que se veían buenísimos.

Nuestra primera parada fue la Feria de Artesanía de Pisac.  Es la mas famosa del Valle y al parecer, según me informan, ha tomado de manera permanente la plaza de armas de Pisac, por lo que se le puede visitar a diario.  Chalinas de alpaca, sombreros y chullos, pan recién salido de un horno de barro y hermosos choclos de grano grande son infaltables en Pisac.  Seguimos a las ruinas de Ollantaytambo.  Trepamos escaleras hasta quedar sin aliento y disfrutar de una hermosa vista.   El clima cálido nos acompañó y evitó que corriéramos el riesgo de resbalarnos en las piedras mojadas por la lluvia.  Terminamos el día con un espectacular almuerzo en el restaurant Paca Paca en Urubamba, donde disfrutamos de unos ravioles rellenos de habas en salsa de queso azul,  simplemente espectaculares.  El tiradito de trucha, la trucha cubierta de quinua crocante, el lomo a la pimienta y el chaufa vegetariano, todos simplemente maravillosos.

Al día siguiente estábamos listos para partir al alba rumbo a Machu Picchu.  Este lugar es simplemente fascinante.  Recorrimos toda la ciudadela recibiendo información de la guía que contratamos y fotografiando cada ángulo de este bello sitio.  Pero lo mas espectacular lo hicieron tres personas de nuestro grupo, Nataly, mi esposo y mi hija Miranda de 9 años, quienes fueron los valientes y aguerridos que decidieron trepar al Huayna Picchu.  Que tal experiencia la que nos compartieron.  Debo haber estado loca e irreflexiva para haber permitido que mi hija se expusiera a tal situación de peligro.  Tremendo esfuerzo físico y de concentración, absolutamente loable para una niñita de tan solo 9 años.  Esta experiencia no la olvidará nunca.  Mientras tanto, el resto del grupo esperamos pacientemente el regreso de los demás, acompañados de una cerveza Cuzqueña.  Almorzamos en el pueblo de Aguas Calientes, al pie de Machu Picchu, en un restaurant llamado Fortaleza, con precios excesivos y muy poca calidad.  El regreso en el tren a la estación de Ollantaytambo fue también toda una experiencia.  Nos sorprendieron con la aparición de un "Saqra" un personaje diabólico andino que bailó al ritmo de música andina e hizo bailar a algunos de los pasajeros.  Cerró el viaje un desfile de modas de prendas de alpaca de gusto exquisito.

Llegados al hotel buena parte del sector femenino que integrábamos el grupo, decidimos aprovechar del Spa del hotel y nos relajamos con masajes en aceites de maracuyá y camu camu.  Aproveché para que masajearan las piernecillas de mi valiente hija y evitar que amaneciera contracturada.

Al otro día seguimos con una visita a las ruinas de Moray, donde había una feria de los pueblos aledaños y competencia de bailes vernaculares y conocímpor primera vez las salineras de Maras., donde compré sal de Maras en sus diversas presentaciones, con ajo, con romero,bcon aji, etc.
Luego encontramos al resto del grupo, que decidió descansar en el hotel, en el restaurant del Tambo del Inca, donde celebramos los 8 años de mi sobrina Constanza.  Visita obligatoria al taller de cerámica de Seminario después del almuerzo.

Chincheros fue nuestra parada del día siguiente, cuando abandonamos el Valle Sagrado con destino al Cusco.  Increible como nosotros los adultos caminábamos con precaución para evitar que la altura nos jugara malas pasadas, mientras que Lara se daba aspas de molino y pegaba de brincos como si nada.  Hermoso sitio éste que no recuerdo haberlo visitado antes.

Llegados al Cusco y luego de instalarnos en este hermoso hotel que es el Marriot Cusco, fuímos a almorzar al restaurante "La Calle del Medio", totalmente recomendable!  La panceta glaseada con chaufa de quinua buenísima! Acompañada de un chilcano de mandarina y granadilla.  Muy buena comida, muy buenos chilcanos y un ambiente muy acogedor.  Caminata por San Blas y en la noche nos tocó comer pizzas en Incanto, otro sitio buenísimo.

La visita a Awana Kancha fue una buena decisión, las chicas tuvieron la posibilidad de dar de comer a las alpacas y llamas de distintas variedades y verlas muy de cerca.  Un trueno nos hizo saltar de pavor e impidió que visitáramos Tampu Machay, así que optamos únicamente por Sacsayhuamán, que recorrimos bajo lluvia con paraguas y acompañadas de una perrita callejera que conocía muy bien la ruta, sólo le faltaba hablar para hacer de guía.  En la noche un show de danzas típicas en el Centro de Artes Nativas Cosqo, nos deleitó con bailes andinos y música en vivo.   Sorprendida del lleno del local de tope a tope.

Finalmente, un paseo en tranvía por la ciudad, un buen almuerzo en "Limo", visita al Choco Museo y al Koricancha, cerró este hermoso paseo familiar.

Ahora cargada de energía, de haber disfrutado de la familia, de haber podido brindarles una nueva y rica experiencia a mis niñas.  Qué mas se puede pedir!




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