sábado, 2 de marzo de 2013

Tengo bebé nuevo

Queridos amigos he vuelto a ser madre.  Esta vez de un hermoso perrito de raza bulldog francés de casi tres meses de edad y de color beige claro.  Un hermoso machito del cual ya estoy completamente enamorada.

Tanto a mi como a mi esposo nos encantan los perros, sin embargo no habíamos tomado la decisión de tener uno aunque la conversación siempre nos rondaba.  Además, mi hija Miranda llevaba dos años pidiéndonos tener un perrito.  Le fascinan y cuando se topaba con uno no lo soltaba.  Sin embargo teníamos el problema que, por el contrario, Lara salía corriendo cada vez que se topaba con un perro.  Finalmente nos decidimos.  El hecho gatillador es que hoy día se iba Conchito, nuestra nana, de la casa.  Creímos que un perrito podría ayudar a Miranda a superar la tristeza que le significa el hecho de no tener a diario con ella a su querida Nana.  Así que con la ayuda de mi amiga veterinaria, compramos un cachorro.

Ya me habían advertido que nos metíamos en un lío soberano, pero la primera noche pasó tan sin problemas que pensamos que habíamos dado con el perro perfecto.  Gran mentira.  A partir de la segunda noche (hoy es la cuarta) el perro llora como un bebé a la hora que lo dejamos a dormir en la cocina.  Simplemente no quiere estar solo.  Se pasa todo el día escurriéndose entre nuestras piernas que no logra entender porque razón no puede dormir con nosotros.  La segunda noche, la primera en que los llantos empezaron, pedí consejos por facebook de que hacer con él.  Entre los variados consejos hubo mucha coincidencia en que lo debíamos dejar llorar hasta que se canse.  Eso hicimos y se quedó dormido al fin, pero retomó el llanto varias horas después en la madrugada.  A la siguiente noche la misma historia y hoy aquí me tienen escuchando hace 40 minutos al perrito llorar, aullar y ladrar sin poder acercarme para no truncar su proceso educativo.

Pero pese a las molestias la alegría que ha traído a mis hijas no tiene nombre.  Lara corre con él por la casa sin ningún temor y Miranda está súper responsable ocupándose de su comida.

Dicho sea de paso... Nuestro perrito se llama Quispe.

1 comentario:

  1. Nunca he tenido perro en casa, pero sé que pueden ser una gran compañía. Ojalá logre adaptarse pronto. Ya sabrá lo afortunado que es de haber caído en tu casa..

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